Cáritas Matanzas: formaciones diocesanas para un mejor servicio
Fotos: Lourdes Abuin
Por Lianet Fundora Armas

“En el corazón de Cáritas late una verdad que trasciende cualquier etiqueta: el servicio desinteresado al otro. Se llama solidaridad. Se llama compasión. Se llama justicia.
“Hoy iniciamos una formación. Aprenderemos herramientas, protocolos, maneras de actuar. Pero quiero que recordemos siempre que el manual más importante no está en estas páginas, sino en la mirada atenta, en la mano tendida, en la escucha paciente que le brindaremos a cada persona”.

Con estas palabras y después de participar en la Eucaristía presidida por el Padre Agustín Zamora, María de los Ángeles Castelo, directora diocesana de Cáritas Matanzas dio la bienvenida a los más de 80 participantes en las formaciones correspondientes a los programas Grupos de Desarrollo Humano (GDH) y Aprendiendo a crecer (Aac)
Para muchos de los voluntarios, profesores, animadores, asistir a la cita fue un reto en medio del panorama sanitario complejo, marcado por las arbovirosis; sin embargo, en sus rostros no se asomó un vestigio de tristeza, sino esa alegría propia de quienes encuentran en la entrega al prójimo una manera verdaderamente auténtica de predicar el Evangelio.
UNA MIRADA NECESARIA A LA COMUNICACIÓN
El proceso comunicativo resulta esencial para el desarrollo de la sociedad. Cáritas lo reconoce y pondera como un pilar en cada uno de sus diferentes programas. Por eso los responsables de GDH y Aac debatieron en torno a la comunicación y convivencia familiar; así como sobre la comunicación inclusiva.

En el caso específico de GDH, sus formadores compartieron las bases teóricas que permiten desarrollar los temas en las Escuelas para Padres, además de sugerencias para la visita a los hogares.


La profesora Lorayne de la Caridad Calderón Amorós, de la parroquia El Carmen, en la ciudad de Matanzas, argumentó cómo a través del acompañamiento a la familia se logra una retroalimentación.
“Visitarlos permite conocer las individualidades de cada niño o adolescente y en ese sentido perfeccionar nuestra labor. Es una satisfacción cuando el cariño que sembramos en los estudiantes nos acerca a ese entorno familiar”.

Al respecto Mercedes Suárez, maestra de la parroquia La Milagrosa, señaló la importancia de no llevar jamás la intimidad de un hogar a la palestra pública, porque Cáritas es confianza, acogida.

De igual forma, enfatizaron en que las Escuelas para padres no constituyen una reunión, sino una oportunidad para abordar temas de interés y lograr esa comunión fraterna que favorecerá luego el aprendizaje.
Por su parte, los miembros de Aac coincidieron en que la comunicación juega un papel significativo en el respeto e igualdad de los distintos grupos que han sido excluidos.


Al respecto citaron algunas herramientas que permiten comunicar con empatía. Durante su presentación la psicóloga Lilietty Troya expuso que la comunicación inclusiva con personas con discapacidad no es solo una cuestión de amabilidad, sino un marco práctico para garantizar derechos, ampliar la participación y mejorar la efectividad de cualquier proyecto.

Evelyn Méndez Castelo, coordinadora diocesana de Aac destacó que dicha formación no fue solo un taller más. “Es una extensión natural de su compromiso. Se trata de aprender a construir puentes más fuertes, de asegurarnos de que cada palabra, cada gesto, cada silencio, sea un abrazo y no una barrera”.

Los presentes intercambiaron experiencias de trabajo y socializaron propuestas de dinámicas, manualidades… Fue emocionante escuchar testimonios acerca del desarrollo favorable de los grupos y los sueños que aún restan por cumplir.
SALVAGUARDIA: LA RESPONSABILIDAD DE CREAR ENTORNOS SEGUROS

“Crear espacios eclesiales seguros que garanticen el bienestar de nuestros beneficiarios es una premisa”, enfatizó Yailén Guzmán, coordinadora diocesana de GDH, quien también hizo referencia a la campaña de salvaguardia que actualmente impulsa Cáritas junto al Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, y la Comisión Pontificia para la protección de los menores.
La hermana María Laura Urteaga, de la congregación Misioneras Eucarísticas de Nazaret, compartió detalles acerca de su experiencia en la ciudad de Cárdenas.
“El hecho de que los repasos impartidos como refuerzo escolar tengan su sede en la Capilla San Manuel González ha sido muy positivo. El entorno es seguro y abierto a toda la comunidad. Los padres y niños pueden acercarse no solo en el momento de las clases, sino también en otros instantes.
“Al inicio llegaron con timidez, pero poco a poco invitaron a sus amigos, integraron a la familia. Hoy tenemos una madre que posee conocimientos de danza y desea sumarse al proyecto.
“Mediante su obra Cáritas pone un granito de arena para la reconciliación entre los cubanos. No hacemos diferencia, respetamos la realidad de cada uno”.


La formación diocesana de GDH y Aac transcurrió el 1ero de noviembre último, día de todos los Santos. Una fecha de solemnidad cristiana y memoria agradecida por quienes son nuestro faro en la vida de fe. La jornada permitió renovar fuerzas y comprender la dimensión de esa frase que desde las credenciales acarició el pecho de todos: “La Caridad es nuestro camino hacia la santidad”.
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Aunque no pude asistir a este encuentro, doy gracias a Dios y al grupo AAC, por acogerme como voluntaria, deseosa de dar todo mi corazón, en los momentos que se me convoque.
Bendiciones y nos veremos.
Gracias por escribirnos y compartir su mensaje. Bendiciones!