Cáritas Cienfuegos promueve diálogo intergeneracional
Las fronteras de la edad se hicieron invisibles en la St. Iglesia Catedral de Cienfuegos, donde tuvo lugar en julio la segunda edición del Intercambio de experiencias entre talleres de costura y manualidades, con la participación de niños, adolescentes, jóvenes y ancianos.
Un regalo “Para mis abuelos” devino el encuentro, que aunó a doce talleres vinculados al Programa de Personas Mayores (PPM), a los Grupos de Desarrollo Humano (GDH) y al programa Aprendiendo a Crecer (AaC), todos con significativos impactos en varias comunidades de la región centro sur de Cuba.
Tras la bienvenida y el momento de espiritualidad, los participantes platicaron sobre las actividades que ocupan a sus proyectos y mostraron algunos de los trabajos que realizan.
Amalia Tomasa Cordero Dueñas resaltó la labor de la comunidad de Guaos, perteneciente al municipio de Cienfuegos. Allí los beneficiarios del PPM involucran a los niños en la práctica de distintas manualidades: bordado, tejido, muñequería. Incluso, disponen de una finca donde enseñan a estos a sembrar y cosechar tomate, cebolla, ají.
“La iniciativa tiene ya tres años y ha prosperado bastante. Es un proceso de mutuo aprendizaje, pero también la oportunidad de ceder nuestro legado a las nuevas generaciones antes de que nos llegue la hora de partir”, refirió Cordero Dueñas.
Similar opinión comparte Raquel González León, quien entiende preciso educar a los pequeños en el amor a Jesucristo, “porque sin Él no se puede hacer nada”, dijo. “Por ley, a nosotros los viejos nos queda poco, y si no les dejamos a ellos nuestra herencia, corre el riesgo de perderse”, agregó.

Tal fue el espíritu que matizó la cita, al dedicarse en esta ocasión al Día del Abuelo, fecha que Cuba y varios países celebran cada 26 de Julio, por ser la jornada en que la liturgia católica conmemora a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, y, por consiguiente, abuelos de Jesús.
“Resulta un intercambio provechoso para los más jóvenes”, sostuvo Lorena María Espinosa Palenque, animadora del taller ‘Sueño y Creo’ de la Catedral de Cienfuegos, patrocinado por GDH. “Ayuda a que entendamos lo que significa compartir con personas de la tercera edad, por medio del respeto, el amor, el afecto; sobre todo porque hoy día los niños y los adolescentes suelen vivir con sus abuelos en la mayoría de los hogares y es importante lograr en el seno de las familias un ambiente de comprensión”, afirmó.
Para Hilda Loza Hurtado, madre de Jorge Ciscal —ambos acompañados por AaC— “el espacio acerca a los muchachos con discapacidad intelectual a las personas mayores, quienes, en muchos casos, juegan un rol fundamental en la vida de nuestros hijos. Y para ellos siempre representa algo maravilloso”, sostuvo.
Una expo-feria fue el plato fuerte del encuentro intergeneracional, con la exhibición y venta de diversas confecciones textiles, artesanías, plantas ornamentales, artículos decorativos y utilitarios; un foro de confluencia y armonía entre hombres y mujeres de todas las edades.

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