Cáritas Ciego de Ávila en tiempos de pandemia
Por: Michel Pérez Abreu
Fotos: Archivo de la institución
Ciego de Ávila, septiembre de 2020,- La realidad en la que Cuba se ve obligada a vivir desde hace varios meses afecta, lógicamente, la vida también dentro de la Iglesia. Misas sin poder celebrarse, encuentros aplazados o celebraciones que quedaron limitadas al entorno familiar fueron el reflejo de una narrativa por muy pocos sospechada antes de ser algo tangible.
En medio de tantas preocupaciones, el quehacer de Cáritas también sufrió mellas. De pronto, numerosos servicios en todo el país, con cientos de beneficiarios, se vieron obligados a hacer una pausa en su labor. Entonces llegó el momento de buscar alternativas, de adaptarse y demostrar que la “caricia de la madre Iglesia” y sus equipos podían hacer gala de resiliencia.

Cáritas Ciego de Ávila, como todas en la Isla, hizo una pausa antes de dar el próximo paso y este no se hizo esperar.
Los talleres de costura de las comunidades de Jatibonico y Limones Palmero continuaron sus trabajos, al cual agregaron, desde el primer momento, la confección de nasobucos. Esta iniciativa ayudó a muchos pues, al ser declarada Cuba en fase epidémica, las instituciones estatales no contaban con estos artículos para su venta o distribución a la población. Algo similar realizaron voluntarios del Programa de Personas Mayores (PPM) en Morón, quienes elaboraron mascarillas para los beneficiarios de los servicios de desayuno, la Casa del Abuelo y vecinos.
Otra iniciativa del PPM fue realizar una edición especial (con pasatiempos) de su boletín El Decano de la Trocha, y así aportar un momento de diversión y entretenimiento a los beneficiarios en medio de la cuarentena.
Los servicios de lavandería funcionaron hasta mediados del mes de abril, por falta de detergente, un producto que casi desapareció de la red de tiendas en CUC. Aun así, existen algunos que se activan si el beneficiario es capaz de aportar el producto de limpieza.
El comedor de Venezuela fue capaz de mantenerse con sus reservas durante todo julio.
En ese mes se realizaron visitas de acompañamiento que resultaron muy provechosas. En comunidades como Punta San Juan y Punta Alegre, de la parroquia de Chambas, se distribuyeron productos para personas encamadas, como jabones, sábanas y tela antiséptica; en San Francisco y Venezuela, los voluntarios de los servicios de comedor recibieron un presupuesto para la compra de alimentos y a los grupos de recreación de toda la diócesis se les distribuyeron diversos materiales impresos.
La gestión de Cáritas Ciego de Ávila no se detiene y se adapta a las nuevas circunstancias cuando esta provincia presenta una de las situaciones epidemiológicas más graves del país, siempre seguros bajo el manto de nuestra Santa Madre y Patrona.
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