Caminos de amor para el futuro de la Diócesis matancera
Fotos: Lourdes Abuín y cortesía de las diferentes parroquias de la Diócesis de Matanzas
Por: Lianet Fundora Armas

En la guardería Hogar de la Misericordia, en San José de los Ramos, se transmite un mensaje de amor desde la acogida a cada pequeño. Allí entre juegos y aprendizaje su infancia va llenándose de matices como los arcoíris que le nacen al cielo para revelarnos la belleza.
Este es solo uno de los frutos del Programa Grupo de Desarrollo Humano (GDH), en Cáritas Matanzas cuya huella se extiende a muchas otras actividades como talleres de manualidades, música, y deporte.
Yailén Guzmán Hernández, coordinadora Diocesana del GDH no cesa de reconocer la labor de todo el equipo y destaca como cada uno de estos espacios constituyen un “medio para llegar a los más desfavorecidos y ayudarlos a crecer en valores, de manera que luego sean agentes transformadores en su familia y la sociedad en general. “Acogemos a beneficiarios desde las edades más tempranas, hasta adolescentes y jóvenes”.

Explica Yailén que en toda la diócesis ascienden a más de 600 los beneficiarios y cuentan con 87 colaboradores, entre profesores, talleristas, entrenadores y animadores, todos con gran sentido de pertenencia al Programa.
“Ellos son los que verdaderamente llevan a cabo esta gran obra de amor, en medio de las difíciles situaciones del día a día. También ha sido esencial la ayuda de nuestros sacerdotes, quienes facilitan espacios con las condiciones propicias para las actividades y acompañan cada proceso.
“Solo podemos decir gracias Señor, gracias, porque en un año hemos podido estar presentes en parroquias de Matanzas, Canasí, Unión de Reyes, Alacranes, Cabezas, Limonar, Perico, Colón, Agramonte, Torriente, Manguito, Calimete, Amarillas, Cárdenas y Martí. De Norte a Sur y de Este a Oeste: a ti Señor todo el honor y Gloria”.

Es importante destacar también los repasos escolares que se llevan a cabo en diversas parroquias como redes de apoyo, de completamiento y fortalecimiento del conocimiento que imparten en la escuela.
Muchos son los retos que aún enfrenta el GDH en Matanzas, entre ellos el anhelo de estabilizar cada vez más la matrícula y de establecer un vínculo cercano con las familias de los beneficiarios.

Como expresara Yailén “el 70 % del voluntariado es nuevo en el programa y vamos aprendiendo el modo y la espiritualidad de Cáritas”. Agradecemos de forma especial a todos los donantes que de una forma u otra han contribuido a mantener vivo este sueño de todos. Nos satisface cada logro porque permite que nuestros niños, adolescentes y jóvenes crezcan en ambientes seguros, y puedan irradiar la alegría de aprender, sentirse útiles y amados”.
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