Caminata por la concienciación sobre la discapacidad
Por Héctor García Torres
La Habana Vieja se vistió de alegría este domingo, contagiada por las decenas de rostros dibujados de sonrisa que caminaron por sus calles en aras de crear conciencia sobre las necesidades de quienes llegan a nuestras vidas con un don especial: el de ser diferentes y mostrarnos otro rostro de Jesús.

Aprendiendo a Crecer realiza estas actividades para motivar a las personas, reforzando la idea de que sí es posible aceptar, educar y apoyar a las personas diferentes, explicó a los presentes Josefina Illarreta Peña, coordinadora del Programa de Apoyo a las Personas con Discapacidad y sus Familias de Cáritas Habana.

La caminata es parte de una jornada que, a nivel global, dijo, favorece la autoestima familiar y el refuerzo del acompañamiento a la familia. Otro de los objetivos del programa Aprendiendo a Crecer es generar herramientas para que la familia se sienta segura, así como la intervención con este fin.

Una de las ganancias de la caminata como refuerzo de grupo es que la familia se siente acompañada, ellos pueden ver que hay una institución y personas que los apoyan en su día a día, porque así trascendemos al acompañamiento que se hace en los grupos, para convertirse en un llamado a toda la sociedad.
En el peregrinar participaron también integrantes de múltiples proyectos, acompañados por Gigantería Habana, un proyecto de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Por supuesto, no faltó la música, propia de Cuba y que corre por la sangre de todos los nacidos en esta Isla.
El recorrido se extendió por la calle Mercaderes, en el corazón del Casco Histórico capitalino, hasta llegar al Centro Cultural Félix Varela, donde se llevó a cabo una gala cultural a cargo de la Compañía Habana Compas Dance y de Amor y Esperanza, proyecto de teatro para niños con riesgo de exclusión social de Cáritas Habana. Igualmente, se realizó una rifa en la que resultaron ganadores 20 personas.

La popular caminata tiene ya una tradición de siete años, siempre con la iniciativa de invitar al amor, a la comprensión y a la ayuda, en medio de una sociedad que todavía tiene mucho que entender y aprender sobre el tratamiento a personas con necesidades especiales. Pero este sábado muchos se unieron y llegaron hasta el patio de la Catedral de La Habana, y así se deja entrever que Cuba avanza en tal sentido.
A todos los que nos han regalado la posibilidad de conocer a una persona diferente, y acercarnos, comprenderlos y amarlos, en algún momento hemos dado gracias a Dios por la suerte de tenerlos, dijo la organizadora del evento. Es esta, pues, una oportunidad para llevar a más personas esa dicha.

Sobre la jornada que se desarrolla en la capital, con la mira puesta en la concienciación, Josefina Illarreta Peña informó que se inauguró el 21 de marzo Día Internacional del Síndrome de Down, y que el día 22 se hizo un encuentro con los voluntarios que trabajan en los proyectos con este fin, con la dicha de la participación de 40 invitados de todas las Diócesis de Cuba, donde se compartieron experiencias y testimonios.
El viernes 29 se lanzará un libro creado por un grupo de especialistas, como resultado de muchos años de trabajo en la estimulación temprana a menores que llegan a nosotros con algún tipo de discapacidad o trastorno del leguaje o psicodesarrollo pero sin diagnóstico. A su vez, la venta los ejemplares del libro aportará a la economía del programa para continuar las acciones que desarrollamos, adelantó la coordinadora.

La clausura de la jornada tendrá lugar durante el Día de Concienciación sobre el Autismo, en el Anfiteatro de La Habana y también con el alumbrado del Cristo de la bahía.
Que se hayan realizado siete caminatas y se sumen otros proyectos no necesariamente de la Iglesia católica o de Cáritas, sino de la sociedad civil, significa que este tipo de eventos está teniendo el impacto deseado: sensibilizar sobre la necesidad de aceptar e incluir a quienes son diferentes.
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