Beneficiarios de Cáritas Cienfuegos exponen en Bienal de La Habana
Texto: Roberto Alfonso Lara

Un enorme tapiz titulado Abrazo textil de Trinidad a La Habana quedó expuesto recientemente en la XV Bienal de La Habana, el mayor evento de las artes visuales en Cuba. La obra, concebida por la artista trinitaria Yudit Vidal Faife y su proyecto Entre hilos, alas y pinceles, aglutinó a más de quince artesanas, bordadoras y tejedoras, junto a estudiantes de la escuela taller Fernando Aguado y Rico, de la Oficina del Conservador en la urbe centro sureña. Sin embargo, lo que hizo más trascendente esta pieza fue la participación de los beneficiarios del taller Con una eterna sonrisa, del programa Aprendiendo a crecer (Aac), de Cáritas Cienfuegos; todos, personas en situación de discapacidad física e intelectual.
«Con ellos, el tapiz tomó otro aire, de ingenuidad, un tono más lúdico, para convertirse así en algo hermoso, fresco, que parece ahora un gran dibujo infantil. Para eso, recortaron tiritas, cosieron y realizaron las olas del mar poniendo retazos de tela sobre el saco”, sostuvo Vidal Faife, quien, desde hace dos años y través de una familia beneficiaria de Aac en Trinidad, sumó a este grupo de personas a su iniciativa en la Academia de Arte y Cultura, de las agencias Paradiso y Artex.

La obra, exhibida a finales de noviembre en la capital cubana, en Malecón entre Prado y Cárcel, se incluyó dentro de la propuesta Detrás del Muro, Acera Sur, para celebrar los 505 años de La Habana. «En cuatro metros de ancho por otros cuatro de largo, recreamos dos elementos icónicos de ambas ciudades: la torre del Convento San Francisco de Asís, de Trinidad, y el faro del Castillo del Morro, de La Habana», precisó la artista.
Más de 30 años por la inclusión
La inserción de beneficiarios del programa Aac, de Cáritas Cienfuegos, en la XV Bienal de La Habana, constituye un hito importante que de ningún modo podría pasar por alto la labor de servicio del taller Con una eterna sonrisa, de Trinidad, que por más de 30 años ha atendido a personas en situación de discapacidad física e intelectual.
«Recuerdo que comenzamos a trabajar primero con los padres, para dotarlos de herramientas sobre cómo proceder con sus hijos. Entonces, algunos pensaban que con alimentarlos y vestirlos era suficiente. Demostramos con el tiempo que se podía más: varios, ya fallecidos, llegaron a leer, escribir, y realizar labores de mensajería», contó Marta María Lorenzo Fernández, voluntaria.

Actualmente, el taller que ella coordina y anima, es uno de los tres que existen en Trinidad, pertenecientes al programa Aac, de Cáritas Cienfuegos. Hoy el grupo cuenta con alrededor de 20 beneficiarios, doce de los cuales asisten de manera asidua; mientras, al resto, con dificultades para la movilidad, se les visita y apoya con frecuencia.
«Este espacio ha sido fundamental para mi hija», expresó Olimpia Garralde Armenteros, madre de Ariannis, una joven de 34 años en situación de discapacidad. «Ella siempre fue muy enferma, y yo la tenía en casa, y al incorporarse aquí, despierta todos los días contenta, emocionada; la actitud es otra. Incluso, físicamente ha avanzado, pues casi no podía hacer nada con sus manos, y ahora posee mayor destreza y agilidad», agregó.
Para Yudisley, diagnosticada con síndrome de Down y beneficiaria de Con una eterna sonrisa desde sus inicios, las huellas de Aac devienen igual trascendentes. Así lo aprecia la madre, Ramona del Sol Romero: «Solo piensa en el taller; es como si fuera su familia, el lugar donde ha aprendido a bordar, a elaborar tapetes, y, sobre todo, a divertirse mucho».
Artesanía: cultivar la tradición

Si los transeúntes que detuvieron su paso para deleitarse con el tapiz Abrazo textil de Trinidad a La Habana, colgado en uno de los viejos balcones capitalinos, conocieran que esa majestuosa pieza fue creada también por personas con discapacidad física e intelectual, probablemente no lo creerían. Las habilidades desarrolladas en este grupo de beneficiarios de Cáritas Cienfuegos por la polifacética artista Vidal Faife, junto a los conocimientos que ya habían adquirido durante años en el taller Con una eterna sonrisa, lo hicieron posible.
“La artesanía la introducimos poco a poco. Primero les enseñamos a ensartar la aguja, con el fin de potenciar la motórica fina, y luego pasamos a otras técnicas como el punteo. Hemos confeccionado alfombras, tapices y cuadros, a partir del uso de varios materiales: tempera, acuarela, acrílico, cartón, fuami, papel maché y otros», afirmó Lorenzo Fernández.
De acuerdo con la voluntaria del programa Aac, «gracias a la divulgación de nuestro trabajo, algunas personas, como la artista Yudit Vidal Faife, se han ofrecido a brindarles nuevas herramientas y posibilidades. Esto nos permite hablar hoy de exposiciones en el Museo Romántico, en los portales de la Iglesia, y en diferentes espacios públicos», comentó.

Moraima Zayas Castillo, madre de la beneficiaria Anayansis, destaca el positivo impacto que la artesanía genera en su hija, quien asiste al taller de Cáritas Cienfuegos en Trinidad desde hace una década. «Cuando ella empezó aquí, dejó los medicamentos que necesitaba para dormir. Este espacio le dio la oportunidad de mantenerse ocupada y de levantarse con ánimos para crear cosas con sus manos.
Mi hija aprendió en el taller los colores que en la escuela nunca pudo distinguir. Cuando nos propusimos diseñar la bandera cubana, con tiras, identificó el azul, el blanco, el rojo, y participar en la confección le proporcionó el bienestar de sentirse útil. Sus habilidades son increíbles, y todos añoran venir, estar acá, socializar, verse, aunque solo sean dos días en la semana», dijo.

«La artesanía les abrió las puertas para crear su propio arte, en dependencia de las capacidades de cada uno», añadió José Idalberto Pérez Abreu, alias Palito, el padre de Jose Alejando, un joven de 22 años diagnosticado con síndrome de Down. «Por eso, considero que la experiencia resulta muy buena: demuestra que ellos pueden llegar a ser muy ingeniosos, creativos, y vale la pena que sus obras se muestren y expongan en eventos tan encumbrados como la Bienal de La Habana», subrayó.
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