Aprendiendo de ti: convivencia de padres en La Casita
Por. Equipo diocesano de comunicación.

Entre risas, abrazos, palabras de aliento y gratitud, los beneficiarios del taller “La Casita” y sus familiares disfrutaron de la convivencia de padres titulada “Aprendiendo de ti”, momento especial para mostrar los avances de estas personas en situaciones de discapacidad.
Esta fue una de las motivaciones del Programa Aprendiendo a crecer: introducir a los padres en la cotidianidad de sus hijos en ese espacio de aprendizaje, disciplina, armonía, relación fraterna, para luego replicar las habilidades en el hogar y favorecer mayor desarrollo y bienestar.
El encuentro también inspiró el homenaje a las madres por su Día, ocasión que aprovechó el equipo diocesano del programa para animarlas en el empeño a favor de sus seres queridos, con amor, guía y entrega para verlos alcanzar conocimientos, autonomía e inclusión social.
Así lo expresó Lisiet, responsable del taller. “He aprendido con sus hijos a amar y comprender mejor a las personas que viven con alguna condición de discapacidad, por todo el afecto que me ofrecen. También me enseñan a ganar en aceptación, paciencia y perseverancia. En “La Casita” he confirmado que ellos progresan, aunque sea de manera más lenta, y crecen para bien. Por eso, lleven en el corazón la alegría y satisfacción por tenerlos, son una bendición”.
Por su parte, Maribel Sánchez, directora de Cáritas Diocesana, agradeció la energía positiva, ternura y gozo que estas criaturas especiales inspiran. “Le doy gracias a Dios por la posibilidad de compartir con ellos y también de conocerlos a ustedes como familia”.
Así, entre gestos de gratitud, transcurrió la actividad amenizada por la dramatización, a partir de la versión del cuento La Cenicienta, y la visualización de un audiovisual que invitó a cultivar los buenos sentimientos, la paciencia y sensibilidad para convivir en armonía.
Los familiares, pilares fundamentales en el proceso de desarrollo de los beneficiarios, constataron también las habilidades manuales e interactuaron con sus hijos en la creación de postales para obsequiar en el Día de las Madres.
“Ha sido una hermosa fiesta que refleja el ambiente de apoyo y afecto que comparten nuestros muchachos, valora Noralis, la madre de Yaima. Para mí al principio no fue fácil ver que ella no se puede expresar, como esperaba, pero este taller me ayuda a conocerla mejor. También me alienta observar sus avances en cuanto a la independencia, entendí que debo dejarla hacer, con apoyo y asesoramiento”.
Por su parte, Elvirita, la tía de Gilberto y Alina, destaca: “Mi familia tiene mucho que agradecer. Este taller ayuda en la educación de nuestros seres queridos. Percibo el cambio, no solo en la autonomía, conocimientos, sino en el comportamiento. Para mí es un logro inmenso”.
Son alegrías y esperanzas compartidas en este camino de aprendizaje y crecimiento que recorren juntos familiares y animadores del programa, en pos de contribuir a un futuro de oportunidades para las personas en alguna situación de discapacidad.













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