Aprendiendo a crecer, oportunidad de desarrollo para Carla.
Equipo de Comunicación de Cáritas Guantánamo Baracoa
Guantánamo, junio de 2021— Carla Estéfani ansía regresar a su taller para reencontrarse con los amigos, conocer a nuevas personas y perfeccionar sus habilidades. Es una oportunidad que le ofrece el programa Aprendiendo a crecer, de Cáritas, en la Diócesis Guantánamo-Baracoa.
“Estos encuentros aportan mucho a mi desarrollo motor, intelectual y les ha brindado orientaciones a mis padres para atenderme y guiarme. Yo me siento muy agradecida por los animadores y toda la familia de Cáritas, porque me han enseñado, aparte de destrezas y conocimientos, a sentirme parte de la sociedad”.
Así, con su naturalidad y soltura características, se expresa Carla Estéfani Hernández Frómeta, una de las beneficiarias de ese programa que promueve la dignidad humana y el desarrollo de personas con capacidades diferentes.
“En el taller aprendí a ensartar agujas, trazar rayas, doblar papeles, dibujar, cortar, prácticas que me permiten ser más independiente”, asegura con mucho orgullo.
Ver y escuchar a esta adolescente de 16 años, con su amplio vocabulario, impresionante inteligencia y sus seguros movimientos con el andador, despiertan esperanzas sobre cuánto se puede lograr.
En ella es imposible no encontrar a Dios, en la sonrisa feliz y el milagro de desarrollarse más allá de los pronósticos médicos ante el diagnóstico de una Parálisis Cerebral Infantil, conjunto de trastornos que afectan la capacidad de la persona para moverse, mantener el equilibrio y la postura, e incluso, el desarrollo intelectual.
Cuentan sus padres, Ernesto Hernández y Elly Frómeta, que la niña llegó al taller de Aprendiendo a crecer con solo dos años, en un momento en que las evaluaciones médicas no les proporcionaban muchas expectativas y ellos se sentían solos, desanimados.
“La pequeña no gateó nunca, no sostenía la cabeza y no tenía control muscular. Cuando caminó, lo hizo con la punta de los pies y la marcha era en forma de tijera. Ante esa realidad nos sentíamos desorientados, pero en medio del sufrimiento, la madre de un niño beneficiario del Programa nos invitó a integrarnos al primer grupo que se organizó. A partir de allí, con las orientaciones de los especialistas y el apoyo de los animadores, aprendimos de las limitaciones, pero sobre todo de las posibilidades que pueden tener personas como Carla. Comenzamos a ver esperanzas para nuestra familia”, comenta emocionado Ernesto.
Por su parte, Elly confiesa: “Cáritas nos hizo comprender que existe un camino y vida para quienes viven con alguna discapacidad. Mucho se puede alcanzar con paciencia, perseverancia y, sobre todo, mucho amor. Así lo hemos logrado”.
Y no se equivocan estos padres que se benefician, junto a su hija, de la formación de los animadores que acompañan y orientan para alcanzar la realización personal, independencia, salud emocional y socialización de estas personas, según sus capacidades, en un entorno familiar y social inclusivo. “Es muy bueno, para nuestra hija, la utilización de las herramientas empleadas como las manualidades, la incursión en el teatro y otras que le permite alcanzar mejor el desarrollo de los movimientos, el control muscular y el lenguaje”.
Ellos comentan que en la evolución favorable de Carla influye también su asistencia constante a la fisioterapia y el aprovechamiento de las sesiones de equinoterapia para fortalecer los músculos del cuerpo. De igual manera, apoyan los educadores ambulatorios, en la enseñanza de primaria y secundaria, para favorecer su aprendizaje.
Por todo eso, hoy esta chica muestra avances sorprendentes en el control de sus manos, la motricidad, la comunicación. Ella come sola, se baña, incluso se maquilla, ayuda en algunos quehaceres del hogar y en el cuidado de sus pequeños hermanos gemelos. También hace realidad su sueño de superarse y estudia Técnico Medio en Derecho, recibiendo clases presenciales.
“Me siento feliz por todo lo que he logrado y agradezco el amor y dedicación que nos ofrecen los animadores de Aprendiendo a crecer a quienes necesitamos de una mayor atención para desarrollarnos de manera plena”, expresa Carla y señala:
“Invito a todos los niños, niñas y adolescentes, como yo, a participar en este Programa, porque nos acompaña mostrándonos el camino para el disfrute de la vida”.
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