Aprendiendo a crecer con ellos, los rostros del amor
Por Equipo de Comunicación Cáritas Guantánamo-Baracoa
El milagro del amor dibuja sonrisas cuando se ofrecen oportunidades de acogida, enseñanza, inclusión social. Entonces se abre paso ante los obstáculos de una naturaleza diferente con derecho al trato digno.
Así nace y trepa sueños desde hace más de veinte años el Programa Aprendiendo a Crecer en la Diócesis Guantánamo-Baracoa, una suerte de proyecto caritativo con miradas y gestos de amor hacia personas con discapacidades y sus familias, que hoy mira atrás para recordar sus primeros pasos y tocar lo logrado a través de un taller de formación con sus animadores.

El palpitar de más de dos décadas se recuenta con videos de sus beneficiarios congregados en diez grupos y resalta el quehacer de talleres de música, manualidades y teatro con despertares de memoria, autonomía y emociones. Sobresalen también episodios de excursiones, paseos, intercambios con otros grupos de Cáritas y los encuentros deportivos.
No faltan vivencias en torno a formaciones dirigidas a las familias y el voluntariado, ejercicio útil a quienes precisan ayuda paciente para abrirse al mundo, para sentirse parte de este y regalarle sus propios tesoros.
Se impone la necesidad de sumar sueños, de multiplicar pisos a esa casa de crecimiento espiritual, de remodelar las ventanas de la fraternidad, abrir puertas a la inclusión social y cerrarlas de una vez a los tabúes que la intentan ocultar. Y emerge entonces una lluvia de ideas por parte de animadores y formadores de “Aprendiendo a Crecer”:

Resguardar la estructura del programa, incrementar las labores educativas y de recreo, ampliar las manos voluntarias, asumir el apoyo a nuevos beneficiarios, socializar más experiencias, favorecer el intercambio intergeneracional, en fin, crecer, crecer más, amar.
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