Alas por la vida en Guantánamo, historias de esperanza y supervivencia
Por Equipo de Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
Historias de dolor e incertidumbre que se convierten en experiencias de esperanza y supervivencia comparten las integrantes del proyecto social Alas por la vida, que desarrolla Cáritas junto al programa de prevención contra el cáncer de mama en Guantánamo.

Así se percibe en cada encuentro: rostros alegres, miradas optimistas, palabras llenas de agradecimiento al proyecto, al equipo médico y, sobre todo, la gratitud infinita a Dios que les regala cada día, más allá del inesperado diagnóstico y tratamientos invasivos.
Acela, una de las beneficiarias de esta loable iniciativa que se desarrolla en Guantánamo hace tres años, es una muestra de que la detección temprana de la enfermedad, junto a la actitud de optimismo y fe, pueden hacer la diferencia y cambiar el pronóstico.
“Desde el primer encuentro de Alas por la vida, la aceptación fue inesperada. Llegamos a 100 personas que acudieron, algunas recién operadas en medio del tratamiento de la quimioterapia y otras que ya habían pasado ese proceso, pero a todas nos unió la búsqueda de un apoyo y la riqueza de compartir experiencias comunes para encontrar caminos que nos permitan llevar una vida plena. Hubo lágrimas, pero también risas y lo sentimos como el espacio ideal para hacer preguntas e intercambiar vivencias”, comenta Acela, quien también es una de las fundadoras del proyecto.
La convocatoria para iniciar estos encuentros llegó por medio de los avisos en las misas de la Iglesia y las consultas de Patología de Mamas y de Oncología. Los especialistas soñaban desde siempre con la posibilidad de contar con un espacio que les permitiera infundir ánimo a las pacientes y al mismo tiempo prepararlas como agentes para la prevención de esta dolencia en su contexto.
El grupo se creó con el liderazgo de Sully Expósito Aladro, por Cáritas en la diócesis y el doctor Paulino Four, haciendo alianza con el equipo multidisciplinario que diagnostica, atiende y da seguimiento a las personas afectadas por el cáncer de mama en la provincia de Guantánamo.

“Alas por la vida nos ofrece enseñanzas para vivir con bienestar, elevar la autoestima y sentirnos amadas y atendidas, más allá de la familia. Es maravilloso tener este espacio para expresar nuestros sentimientos y emociones, para escuchar las historias de otras mujeres que han pasado por la misma experiencia. Aquí no alimentamos ideas de sobreprotección ni de lástima, sino que nos sentimos más comprendidas”, comenta Acela, quien tiene más de 7años de operada de cáncer de mama y hoy se mantiene con buena calidad de vida.
Es gratificante también escuchar los testimonios de mujeres jóvenes como Gema, médico especialista en pediatría, quien hoy cuenta su historia con una fortaleza admirable.
“Me diagnosticaron el cáncer con 41 años y ya tengo un año y medio de operada. Pasar por la quimioterapia es un proceso duro por todo lo que lleva implícito. Incorporarme al proyecto me ha servido mucho, es un espacio donde la pasamos bien, nos transmitimos las experiencias y entre todas nos levantamos la autoestima”.
“Realmente hablar de cáncer de mama para todas las mujeres es un problema, la mayoría piensa que representa el fin de la vida, pero no, la persona debe tomarlo como una etapa más de la existencia que le tocó vivir. Hay que aprender a seguir adelante y para eso uno tiene que quererse y vivir con dignidad. De esa misma manera enfrentarás lo que sea. Y los encuentros de Alas por la vida nos ayudan a eso, a disfrutar cada momento, a enfrentar la enfermedad con valentía y encomendarse a Dios que nos acompaña en este camino”.
“Son muy interesantes los temas que nos imparte el doctor Paulino, quien para muchos es el profe Paulinito y también nuestro ángel de la guarda, siempre haciendo énfasis en el cuidado de las mamas, la realización del autoexamen todos los meses y la llamada de alerta cuando se encuentran cambios en las características de los senos. Estos conocimientos nos permiten convertirnos en activistas o promotoras de salud para prevenir a otras mujeres en cuanto a la importancia de detectar de manera temprana los nódulos u otras señales de alarma. Y aprender a cuidarnos para ofrecer a nuestra familia cuidados y bienestar”.

Así lo corrobora el doctor Paulino Enrique Four Rodríguez, especialista de segundo grado en Cirugía, profesor auxiliar y consultante en Mastología Quirúrgica, quien ofrece su vasta experiencia y profesionalidad a las beneficiarias.
“Nos reunimos cada tres meses, tratamos de contribuir a que se sientan útiles a sus familias y a la sociedad, además de acompañarlas en el proceso quirúrgico y del tratamiento. Es agradable encontrarse con una paciente que operaste y verla en otro sitio siguiendo su vida con alegría”. Una de sus mayores satisfacciones en este proyecto es lograr preparar a las mujeres como mensajeras de prevención en sus centros de trabajo y barrios.
“Por eso lo más importante es la revisión de los senos todos los meses para acudir a tiempo a la consulta si aparece alguna alteración. Esa es la cultura del autocuidado que transmitimos a nuestras beneficiarias y ellas lo promueven a su vez. Así podemos contribuir a elevar la esperanza de vida de las mujeres afectadas por el cáncer de mama que hoy incrementa su incidencia en Guantánamo y constituye una de las primeras causas de mortalidad en la población femenina”.

“Otro de los frutos de Alas por la vida es la celebración de las fechas significativas como el Día de las madres y Navidad, con actividades culturales gracias al apoyo de artistas que, de manera voluntaria, se involucran al proyecto. También agradecemos a instituciones como el Teatro Guiñol, la Sala Toosie y el Pabellón por ofrecer sus sedes para efectuar nuestros encuentros”, puntualiza Sully Expósito, coordinadora del proyecto.
No podía terminar este reportaje sin el agradecimiento infinito de las beneficiarias al proyecto Alas por la vida y al doctor Paulino, por representar acompañamiento, capacitación, alegría y ser signos del amor y la esperanza que solo Dios regala.
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