Accionar de Cáritas ante la emergencia por el huracán Rafael en comunidades de La Habana y Pinar del Río
Texto: Equipo de comunicación nacional y diocesanos
Foto: Equipo de comunicación diócesis de Pinar del Río y equipo de comunicación diócesis de La Habana

Siendo el quinto huracán de gran intensidad en esta temporada ciclónica, el huracán Rafael, clasificado como categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, entró a tierra cubana por el occidente de Cuba a las 4:15 p.m. del 6 de noviembre. Justo ingresó a la diócesis de Artemisa, al este de playa Majana, al suroeste de Playa Cajío y al sudeste de San Cristóbal. Alrededor de las siete de la noche abandonó la isla por la Bahía de Cabañas con categoría 2. El tiempo transcurrido fue suficiente para dejar una estela de devastación en esa región occidental del país.

Se registran intensas precipitaciones con vientos de 185 kilómetros por hora y una presión central mínima de 956 mb (28,23 pulgadas), apenas dos semanas después del paso del huracán ‘Oscar’, que afectó estas zonas durante más de 2 horas y provocó la interrupción total del sistema electroenergético nacional (SEN).
El impacto de este fenómeno meteorológico fue catastrófico para comunidades de la Arquidiócesis de La Habana (Artemisa, La Habana y Mayabeque), con daños significativos en las familias que sufren daños parciales y totales en sus viviendas, la agricultura, las instituciones de salud y educación, las empresas, las fábricas y graves perjuicios en los servicios eléctricos, de telecomunicaciones, de gas y en el suministro de agua.
En las áreas donde el fenómeno tocó tierra, las viviendas se encuentran en un estado de deterioro considerable, ya que los canales se desbordaron y cubrieron por completo la carretera, debido a la penetración del mar. En Guanímar, las viviendas muestran un panorama complejo, con el agua a alturas de hasta 2,30 metros y los vientos dejaron graves secuelas.
Viviendas y establecimientos afectados
Medios de prensa oficiales del país reportan que de manera preliminar, la cantidad de viviendas afectadas asciende a aproximadamente 15 453, pérdidas en 15 192 hectáreas de cultivos, especialmente plátanos, arroz, frijoles, yuca, boniatos, maíz, entre otros. Las plantaciones de tabaco se perdieron por completo.
Se registran daños significativos en 178 instalaciones sanitarias en las 3 provincias, siendo 113 de ellas instituciones de salud en Artemisa, la cual presenta los mayores perjuicios.
En la provincia de Artemisa, alrededor de 4 933 residencias sufrieron daños con colapsos parciales y totales. Asimismo, se registraron daños en centros hospitalarios, policlínicos, instituciones educativas, comercios, almacenes y el estadio.


Por otro lado, la zona de desarrollo Mariel ha sido escenario de daños en la terminal de contenedores, parque solar fotovoltaico de Guajaibón, fábrica de detergentes, fábrica de pañales y de cigarrillos. Se han reportado daños en la maquinaria, cubiertas y chimenea de la caldera, incluyendo la pérdida del 40% del techo.
En la provincia de Mayabeque, siete municipios, especialmente Quivicán, Batabanó, Bejucal y Melena del Sur, sufrieron graves consecuencias. Se contabilizaron 660 viviendas con daños significativos, incluyendo 63 viviendas totalmente afectadas, y 99 entidades estatales sufrieron repercusiones.
Siete localidades de la provincia de Mayabeque, como Quivicán, Batabanó, Bejucal y Melena del Sur, sufrieron impactos significativos. Se detectaron 660 residencias con daños considerables, entre las cuales 63 resultaron completamente afectadas, junto con 99 entidades estatales perjudicadas en la zona.
Batabanó experimentó inundaciones de magnitud moderada, lo cual repercutió gravemente en la actividad pesquera local. Se contabilizaron 2213 hogares afectados, con 1171 casos de pérdidas totales y parciales en techos.
En cuanto a Quivicán también se vio enfrentando circunstancias similares, con 543 viviendas impactadas de forma significativa, incluyendo daños en sus estructuras superiores.


La ciudad de La Habana sufrió daños significativos durante el evento hidrometeorológico, dejando a aproximadamente medio millón de habitantes sin acceso al suministro de agua debido al deterioro del Sistema de Abastecimiento de Agua y la ruptura de las redes hidráulicas. Un total de 49 establecimientos de salud en la capital se encuentran actualmente en proceso de recuperación, incluyendo 32 a nivel provincial y 17 a nivel nacional.
En la provincia de La Habana, se reportaron 461 deslizamientos de terreno y la caída de 495 postes eléctricos, lo que resultó en daños en más de 100 transformadores eléctricos. Además, datos gubernamentales indican que al menos 71 centros educativos y numerosas instituciones de salud sufrieron daños durante el incidente.
Cáritas en acción
En las diócesis se desarrolló un exhaustivo levantamiento de información inicial, recopilando datos de todos los lugares a los que los voluntarios, directores y demás integrantes de Cáritas tuvieron acceso.


En la diócesis de La Habana, que abarca Mayabeque, La Habana y parte de Artemisa, se observaron graves afectaciones en Playa Cajío, Bauta, El Aguacate, Manguito y San Agustín, con más de 30 familias afectadas en cada comunidad. En Alquízar, Güira de Melena, Playa Guanímar, Surgidero de Batabanó y Bejucal la cifra superó las 60 familias.
Por lo que refiere a la diócesis de Pinar del Río, que comprende Pinar del Río y parte de Artemisa, se informa que las zonas más afectadas son Cabaña, Mariel, Guanajay y Artemisa, así como Bahía Honda y Candelaria.


La directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez, junto al equipo de emergencias de Cáritas Cuba y directores diocesanos de la región occidental del país, se reunieron para evaluar el grado de afectación en las diócesis y ofrecer una respuesta humanitaria ante la emergencia, brindando asistencia espiritual y material en la medida de lo posible, en medio de la abrumadora necesidad que enfrenta la nación y de acuerdo a las capacidades de respuesta de la institución.
Diócesis de Pinar del Río

Los residentes al oeste de la Diócesis de Pinar del Río se enfrentan nuevamente a los estragos de la naturaleza, tras el impacto del huracán Rafael. La situación ha llevado a Cáritas Diocesana a actuar rápidamente en apoyo a las comunidades afectadas.
El 7 de noviembre, un equipo liderado por el director José Vicente Concepción, junto al coordinador de GDH Abel Castillo y el Padre Alfredo, párroco de la Catedral, se trasladó a las áreas más devastadas. Su misión fue acompañar y motivar a los equipos de Cáritas en las parroquias para que comenzaran a identificar a las familias afectadas.


Se estima que alrededor de 500 familias han sufrido las consecuencias del huracán, siendo las parroquias más afectadas Artemisa, Guanajay, Mariel, Cabañas y la comunidad de Quiebra Hacha. Bahía Honda y Candelaria también experimentaron daños, aunque en menor medida.
En respuesta a esta crisis, la oficina diocesana lanzó una convocatoria a las parroquias no afectadas para que contribuyan con donaciones de ropa, alimentos, productos de higiene y recursos económicos. Los equipos parroquiales de Cáritas están trabajando activamente para identificar a las personas más vulnerables bajo criterios específicos: adultos mayores que viven solos, adultos mayores encamados, madres solteras con niños pequeños, personas con discapacidad y familias de bajos ingresos.
Entre las acciones implementadas por Cáritas Diocesana se encuentra la compra de ayuda para los afectados. Además, se ha entregado hoy a la parroquia de Guanajay un donativo de ropa proveniente de comunidades no afectadas.

Esta parroquia también ha estado operando un comedor diariamente desde el impacto del huracán, extendiendo sus servicios no solo a sus beneficiarios habituales, sino también a otros miembros de la comunidad que requieren asistencia.
Este jueves, Monseñor Juan de Dios, obispo de Pinar del Río, junto con el director de Cáritas Diocesana, asistieron a una reunión con representantes del partido y del gobierno provincial en Artemisa. Las autoridades locales se comprometieron a colaborar con las acciones de ayuda a los damnificados que está llevando a cabo Cáritas.
En momentos críticos como este, la solidaridad y la organización comunitaria son fundamentales, y Cáritas Diocesana continúa su labor para brindar apoyo a los damnificados por el huracán Rafael.
Diócesis de La Habana

Varios municipios de las provincias de Artemisa y Mayabeque se vieron severamente afectados por el evento meteorológico, junto a algunas localidades de La Habana. Una parte del equipo de respuesta ante emergencias de Cáritas Habana, junto a Cáritas Cuba, se puso en contacto con estas comunidades para conocer sobre los principales daños y acompañar las labores de recuperación.
El municipio artemiseño de Bauta se vio afectado principalmente por inundaciones en casas y calles del barrio El Belica, causadas por el desbordamiento de la laguna del motel, como usualmente se le conoce en la localidad. Hasta allí llegó el equipo de Cáritas Habana, acompañado por el P. Darel Fernández, quien es párroco de Nuestra Señora de la Merced de Bauta.
En el territorio de San Antonio de los Baños conocimos de personas que perdieron las cubiertas de sus viviendas y de otros daños de menor escala. También supimos del acompañamiento y apoyo espiritual que la comunidad católica, guiada en esta región por el P. Junior Delgado, ha brindado a quienes precisan cuidados en momentos tan difíciles.


Alquízar fue uno de los municipios más afectados, junto a Batabanó y Quivicán. Aquí, el P. Diosvany reportó daños importantes en viviendas. Igualmente informó sobre la imposibilidad de llegar a localidades como Playa Guanímar, la cual permanece casi incomunicada debido a las inundaciones y lodazales provocados por las penetraciones del mar, y que hacen muy difícil el acceso para continuar identificando posibles afectaciones. Recordemos que el huracán Rafael tocó tierra muy cerca de este poblado. Hasta el momento, el párroco ha identificado múltiples familias vulnerables.
En Quivicán, específicamente en el barrio de El Aguacate, ubicado en la provincia de Mayabeque, el P. Carlos junto al diácono José Luis de Bejucal, también reportan daños significativos en sus comunidades.
En Surgidero de Batabanó, el mar penetró una vez más al pueblo, causando inundaciones en muchas viviendas. Algunas de estas personas reportan pérdida de cubiertas, derrumbes parciales y en algunos casos totales.


Cáritas Habana junto a Cáritas Cuba continuará apoyando a estas comunidades en medio de las adversidades. La ayuda material es muy importante, pero el sentirse acompañado es también una parte fundamental, ante la pérdida de la esperanza que pueden causar estos fenómenos meteorológicos tan frecuentes en nuestra tierra.
Ponemos todos nuestros afanes en las manos del buen Dios y de la Santísima Virgen de la Caridad, madre de todos los cubanos para que interceda por el pueblo.













































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