Por: Katiuska Fournier de la Cruz

Componer un camino de fraternidad que transmita la necesaria acogida, servicio, abrazo y armónica convivencia hacia los demás, es desafío perenne de Cáritas Cuba en medio de los cotidianos escollos que sacuden la vida del país.

2023 le impuso millonarias pruebas ante un fenómeno de inflación desmesurado que mantiene en peligro de jaque cada movimiento de cercanía a los más vulnerables, de respuesta a sus urgencias, de sostén a sus servicios.

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Collage de fotos diocesanas

Las motivaciones propias de la fe iluminan el andar de cada uno de sus programas con huellas de ingenio y compromiso por parte de un voluntariado resuelto a servir, pese a barreras y limitaciones.

Fue otro año de malabares para garantizar en los comedores un plato caliente y digno a los ancianos de diversas parroquias cubanas, de animar el espíritu agotado de otros y de mantener vivas las ganas de crear en talleres de costura y artesanía del Programa de Personas Mayores, compuesto por 11 106 beneficiarios.

Las personas con capacidades diferentes y sus familias que conforman los 105 grupos del Programa Aprendiendo a crecer compartieron sus mensajes de inclusión a la sociedad desde jornadas presenciales y virtuales que infundieron alegrías y sueños, además de mostrar cuánto más puede hacerse en pos de su integración y acogida, aceptación y apoyo.

Con los niños y adolescentes se escala un quehacer versátil en busca de su sano desarrollo, faena que alimentó sonrisas, valores, energías y esperanzas en más de 3 mil de ellos a través de diversas propuestas de divertimento y aprendizaje.

Las iniciativas intergeneracionales en la labor caritativa marcaron una diferencia notable para la organización, lo cual generó ambientes de armonía y respeto entre los variados grupos que trascienden a otros espacios de encuentro y socialización.

En el recién finalizado año los siniestros perturbaron la vida de muchas familias con un gran desgaste y vulnerabilidad en comunidades de las diócesis de Pinar, La Habana, Camagüey, Holguín, Granma y Santiago. Allí también estuvieron las manos y aliento de Cáritas Cuba y de organizaciones hermanas de otras partes del mundo para aliviar el sufrimiento con ayuda material y espiritual.

Cada vez es mayor el impacto de huracanes, inundaciones, tornados y aunque se insiste en la gestión preventiva, la agonía ambiental y económica en la nación entorpece la obra de emergencia institucional, ceñida a limitados recursos y una amplísima población de riesgo que arrastra secuelas de anteriores eventos adversos.

Llegados a este punto, es preciso resaltar la inmensa solidaridad de un pueblo cuyas heridas, carencias y fragilidad no frenan sus gestos de bien hacia el prójimo, gente que abre sus puertas y socorre, acompaña y estimula a construir de nuevo lo perdido.

El afán de capacitar al voluntariado mantuvo constantes propuestas desde el Programa de Formación General, estilo que fortalece el trabajo de Cáritas Cuba al enfocarse en ofrecer una mejor atención a sus beneficiarios en cada uno de los proyectos que acompaña tras más de treinta años de misión humanitaria.

Seguir esta obra resulta complicado, cada año exige más esfuerzo en un panorama de apretados fondos, migración creciente y el agotamiento de las personas ante tantas penurias. No obstante, el brazo de nuestro Padre nos encamina al ejercicio de caridad en medio de tantas problemáticas pues como expresa la Sagrada Palabra:

Así que no temas porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. Isaías 41:10

Confía en el Señor, y haz en bien; habita en la tierra y cultiva la fidelidad. Salmo 37:3

En este 2024 que recién comienza, Cáritas Cuba invita a sostener los pasos de amor, nutrir la realidad con signos de comunión, misericordia y esperanza, transformar las situaciones de pobreza y exclusión que afligen a tantos alrededor nuestro y fortificar alianzas que nos tornen más cercanos y unidos.

Así como Dios nos ama, toca implicarnos y emprender un andar cuya convivencia sea verdaderamente sensible y generosa, justa y fraterna, un hecho que puede reescribir la historia de hoy hacia la paz auténtica que precisa este mundo.

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Katiuska Fournier de la Cruz
Katiuska Fournier de la Cruz

Comunicadora al servicio de Cáritas Cuba

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