15 AÑOS DE AMOR

Antonio Moré Pérez

Martha de la C. Duarte Delgado

Transcurre el día apacible, como otro cualquiera en los cuales ocurren hechos que nos parecen fortuitos, pero quizás pudieran estar programados en el acontecer diario de nuestras vidas. Así me encuentro con Ramón de Jesús Monteagudo, el cual fue mi paciente .Persona amigable, franca; entablamos una amena conversación donde me propone participar en un proyecto dirigido a personas adultas mayores las cuales necesitan cubrir sus necesidades tanto materiales como espirituales.  Me explica que también mi esposa Marta pudiese participar en el mismo, siendo este proyecto de profundo corte humanitario.

Días después mi esposa y yo visitamos la oficina donde radica Monteagudo con el interés de conocer con más detalles sobre lo propuesto.   Allí nos explican con detalles cual sería nuestra labor en dicho Proyecto de Personas mayores (P.P.M)  La oficina corresponde a “Cáritas Santa Clara””.

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Cáritas es una Institución de la Iglesia Católica, para la acción caritativa y social, que ejerce su accionar en toda Cuba, pero que también está presente en muchos otros países tanto desarrollados como en vías de desarrollo.

Conocimos la amplitud de esta Institución , la cual abarca proyectos para la atención a niños discapacitados, así como a otros radicados en familias disfuncionales, que se les conoce como GDH y “Aprendiendo a crecer”” También se contempla ayuda en situaciones de desastres (ciclones, incendios, etc.)

En nuestro país  encontramos personas mayores carentes no solo de una adecuada alimentación como importante medio de subsistencia, sino también otras privadas de afecto, comprensión, amor, como todo ser humano, algunos con depresión psíquica ,tal vez relacionado con la avanzada edad, acentuado por la pérdida de familiares, amigos, otros excluidos de la sociedad, sin actividad física ni laboral.    El servir a estas  personas, acompañarlos empoderarlos en el medio social en que habitan, tratar de incentivar en ellos actividades y aptitudes tal vez dormidas, olvidadas por los problemas de la vida cotidiana. Todo esto nos motivó a dar un SI a la propuesta y disponernos mi esposa y yo, a emprender una actividad hasta ahora desconocida  por nosotros, pero por lo que representaba nos sentimos dispuestos a  dejarnos llevar por esta corriente de Amor, paz y ayuda, a semejanza de un apacible río claro, límpido y sereno seguros de que nos llenaría de gozo y satisfacción.

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Nos trasladamos a La Habana, donde nos reunimos con los miembros del Grupo Nacional de Cáritas, nos explicaron detalladamente  sobre este Proyecto de Personas Mayores en nuestro país. Allí junto a numerosas personas de todas las Diócesis de la Isla con iguales intereses, nos evaluaron para conocer nuestra capacidad de trabajo así como el grado de satisfacción que obtendríamos al realizar esta actividad aquí íbamos a comenzar.

Se formaron los diferentes grupos de Formadores, los que serían tres por Diócesis, debiendo asistir  a cursos de capacitación 3 veces al  año en los que recibiríamos temas acorde a este proyecto, en su mayoría de contenido gerontológico, que después nosotros como formadores debíamos replicar a un número de personas capaces de conducir y de animar  los diferentes grupos que se formarían según las características y necesidades propias de cada región. A estas personas las nombramos “”Animadores “Socio-culturales”” que como su nombre indica serían los encargados de animar y grupos de personas mayores en estado  de dependencia a los cuales designamos como “Beneficiarios””  los cuales recibirían los beneficios correspondientes.

De esta forma se fueron formando numerosos grupos de estas personas en disimiles lugares de la región central de la Isla, específicamente en Villa Clara, donde según las estadísticas es la provincia con mayor número de personas de edad avanzada en la Nación ,por lo cual resulta de gran importancia este Proyecto de Cáritas.

Creamos un equipo formado por un Coordinador y tres Formadores.

La coordinadora Gloria Fariñas Fernández, maestra pedagoga jubilada, con una sólida formación cristiana, llena de amor al prójimo, que en los años que trabajamos juntos pudimos valorar su interés en servir a los demás.  

Los formadores: Maria Lourdes Cobo Luege, de profesión médica;  Marta de la C. Duarte Delgado, técnica en Atención Estomatológica y su esposo Antonio More Perez, médico gastroenterólogo.

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Comenzamos en el año 2004 a transitar juntos un largo camino de felicidad, donde servimos con amor y desinterés a numerosos grupos de personas mayores en diferentes lugares en ciudades y campos de la región central de Cuba.  Tuvimos la oportunidad de trabajar con el Director de Cáritas Santa Clara José Ignacio Garcia Retana, de amplio conocimiento en este quehacer, muy humano, de profunda base cristiana.

También trabajamos con Mariano Moreno, Ramón de J. Monteagudo, José Galvez, miembros de Cáritas en diversos programas.

Estuvimos dirigidos y asesorados por el Grupo Nacional de Cáritas Cuba, siendo la Directora Maritza Sánchez Abillud, de una gran capacidad en su cargo, humana, cristiana, que con su sonrisa siempre mostraba estar dispuesta a escucharnos y dar orientaciones claras y precisas en relación con nuestra labor, sobre todo en lo referente a la formación.

Como Coordinadora Nacional del programa de Personas Mayores (PPM) fungía por esos años Migdalia Dopico Paz, muy sencilla, afable y capacitada en su labor.

Comenzamos a recibir Cursos Nacionales de Formación en La Habana, junto a los demás equipos Diocesanos del país. Los mismos eran impartidos por los miembros del Equipo Nacional , los cuales fuimos conociendo: Ofelia Bravo, psicóloga, Maria Magdalena Rodriguez (Malena) geriatra y gerontóloga, Dr.Edreira, Lourdes Pérez Angel Antonio Martinez, ambos de Ciego de Ávila, Marcelino Cristo, joven geriatra de Holguin,  Ramón de Jesús Monteagudo natural de Santa Clara, Julieta Pastó de Santiago de Cuba, Cormac Bustillo médico endocrinólogo. En ocasiones eran invitadas otras personas en correspondencia con  el tema impartido en la actividad como trabajadores sociales, sacerdotes.

En estos encuentros de formación nacional fuimos aprendiendo sobre las características poblaciona, el anciano y la familia, protagonismo de las personas mayores, estilos de vida saludable , sobre el maltrato al adulto mayor, en fin toda una amplia capacitación gerontológica general  que nos permitiera trasmitir estos temas en nuestras comunidades a aquellas personas que designamos como Animadores Socio-culturales (ASC) con la finalidad de que pudieran animar, ayudar, compartir, de una manera democrática a estos grupos de personas mayores en sus diferentes actividades: comedores, lavatines, talleres de costura y manualidades, grupos de cultura y recreación, siendo ésta una tarea difícil y compleja ya que los mismos están formados por personas de diferentes niveles sociales, culturales, religiosos y disimiles modos de actuar en sus vidas. Pero  siempre tuvimos la seguridad de que cuando estas actividades se realizan con amor, comprensión y humanidad se logra el verdadero objetivo: servir a los mas necesitades ,hacer que se sientan miembros de la sociedad en que viven y lograr elevar su autoestima.

Nuestras visitas a los diferentes grupos servía de estímulo y reconocimiento  en relación con la ardua labor de los animadores, ya que al vernos comprendían que no estaban solos, que éramos capaces de reconocer su trabajo, de profundo corte humanitario y además nosotros con sutileza podíamos comprobar como eran capaces de llevar a la práctica los temas que le habíamos impartido en nuestros talleres diocesanos.

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Así fuimos visitando lugares, en ocasiones muy distantes de la ciudad de Santa Clara, algunos de difícil acceso, siempre en reiteradas ocasiones durante estos 15 años, sin que podamos olvidar la sonrisa, suave y sincera, como expresión de agradecimiento de tantas personas mayores con precaria situación económica, tal vez inmersos en un medio social o familiar hostil.

Asistimos a talleres de costura y manualidades en los que pudimos ver como mujeres adultas mayores confeccionaban labores con gran esmero, siendo muchas de ellas capaces de trasmitir con amor y sencillez sus conocimientos a niñas y adolescentes, que de no ser así las mismas quedarían olvidadas por el paso de los años en la época actual, notamos como estas jóvenes generaciones le impregnaban la frescura, su jocosidad y complacencia a las de edades avanzadas, podemos decir que eran verdaderos talleres intergeneracionales.

Con gran satisfacción acompañamos a grupos de cultura y recreación en los que hombres y mujeres “que peinan canas” realizan ejercicios físicos de acuerdo a su edad, enfermedades que padecen y estado físico-motor, siempre guiados y monitoreados por jóvenes profesores de educación física del INDER (Instituto de educación física y deportes de Cuba)

Algunos de estos grupos de personas mayores realizan visitas a casas de abuelos y círculos de abuelos, instituciones del estado cubano, logrando así un provechoso intercambio de experiencias entre los mismos. También pudimos ver como miembros de Casas de Cultura de algunas localidades asistían a estos grupos llevándole actuaciones, canciones y la alegría propia de esta institución cubana.

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Nuestro Equipo (Coordinador y Formadores) pudimos apreciar con gran satisfacción como en muchos de estos grupos de personas mayores al reunirse conversan, intercambian opiniones sobre diferentes tópicos que trasmiten la radio, la prensa, la televisión; cuentan anécdotas de sus vidas, realizan oraciones y rememoran hechos acontecidos con anterioridad. En algunos nos sorprendió ver a hombres y mujeres entonando décimas y canciones propias de nuestra cultura campesina, así como decir versos y poesías de su autoría, todo esto como expresión de alegría ante nuestra visita de acompañamiento y dando a entender que a pesar de los problemas propios de la vida de los cuales nadie estamos ausentes, ellos se sienten personas útiles y necesarias, elevando así su autoestima. En estas visitas los formadores impartíamos algún tema previamente preparado y acorde con el grupo visitado..

Es encomiable la labor de tantas personas al animar a estos grupos, capaces de anteponer su acción caritativa a personas necesitadas ,ante los problemas familiares que muchas ocasiones se les presentaban y que debieran atender también, su compañero, hijos, nietos, enfermos en la familia, sin embargo nunca le dieron la espalda y abandonaron esta noble labor social.

Han quedado grabada en nuestras mentes y en nuestros corazones numerosos grupos en nuestra Diócesis de Santa Clara:

En el poblado de Santo Domingo , al grupo de Nélida Galvez, animadora incansable donde funciona un lavatin temprano en la mañana, un desayuno y almuerzo donde muchos beneficiarios cooperan en la confección de los alimentos, llevándole también a sus casas a los que se encuentran postrados y muy enfermos.

En un lugar más distante nos encontramos “El Guanito” donde Gladys, Emma y Roberto elaboran  y brindan a beneficiarios un apetitoso almuezo “al carbón” como en tiempos de nuestros abuelos

En el poblado de Manacas encontramos a Cointa que a pesar de su avanzada edad, es capaz de animar a varias personas mayores que realizan ejercicios físicos acorde a sus edades y estado físico, dirigidos por un profesor de Educación Física.

En la comunidad de Cascajal Manolito y su esposa brindan desayuno y almuerzo a numerosos adultos mayores que se reúnen con amor y alegría.

Muy cerca de la ciudad de Santa Clara encontramos un pequeño poblado llamado Jicotea donde varias mujeres se reúnen para realizar labores de costura; también aquí animados por Edilia, se les proporciona almuerzo a numerosos beneficiarios, unos vienen al comedor y a los encamados se les lleva a sus casas

En la legendaria ciudad de Remedios acompañamos a un grupo de mujeres que realizan labores de costura y manualidades, ellas trasmiten sus conocimientos a niñas y jóvenes adolescentes, los sábados, animadas por Migdalia y “Chabela”. Cerca de este local encontramos a “Yiyo” enfrascada en la elaboración de desayuno y almuerzo para un grupo de personas mayores.

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Hacia el norte de la provincia de Villa Clara nos encontramos con Caibarién, bella ciudad bañada por el mar, donde un grupo de mujeres se dan cita para realizar labores de costura , estimuladas en su quehacer y recordando tiempos pasados.

En el norte también hallamos a la ciudad de Sagua, donde temprano en la mañana se dan cita un pequeño grupo  donde realizan lecturas bíblicas en espera del desayuno; muy cerca otro grupo de mujeres se dedican a realizar costura y manualidades, aquí Mirta Tornero y el enfermero José Luis se encargan de animarlos.

Casi al centro de nuestra provincia, en la carretera central, hallamos a Placetas, aquí nos sorprende “La Chiqui” que a pesar de sus años  solía  interpretar al piano acompañada por algunas personas mayores canciones de nuestra cancionística popular cubana. Existen aquí un taller de costura y un comedor en que se brinda desayuno y almuerzo a beneficiarios.   Muy cerca existen dos pequeñas comunidades: “La Mina” y “La Vigía” donde se reúnen pequeños grupos para disfrutar de un almuerzo y compartir sus inquietudes.

En Yaguajay encontramos un pequeño grupo que comparten desayuno y almuerzo siendo animados por Teresa Girado.

Visitamos Itabo, un poblado lejano y campestre donde se brinda lavado de ropa y desayuno a un grupo de personas mayores, aquí nos recibe Odalys siempre muy animada.

En una pequeña comunidad llamada “Jorobada” encontramos a la animadora Mayra que con gusto brinda desayuno y almuerzo a numerosos beneficiarios, llamando la atención que poseen un huerto, así como cría de cerdos, aves, conejos y cabras como medios de autoabastecimiento al comedor, donde algunos de las personas mayores brindan su ayuda diariamente.

En la ciudad de Santa Clara est.an presentes todos estos grupos: comedores, lavatines, talleres de costura y manualidades así como grupos de cultura y recreación, en diferentes lugares donde contamos con animadores entusiastas y llenos de amor como son: Aleida Fabregat, Ileana Fernández, Beraldina Padrón, Nieves Pérez, Miriam y Lucio, Nilda Garcia Lamadrid, Hna. Petrona.

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En nuestro Programa no solo efectuamos talleres, cursos, visitas de acompañamiento a los diferentes grupos, sino también una vez al año tienen lugar los llamados “Encuentros Zonales” actividad que como su nombre indica se realizan en las tres zonas de nuestra Isla: La Occidental  en la cual participan las provincias de Pinar del Rio, La Habana y Matanzas; la Central que comprende Villa Clara, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Camagüey y la Oriental con Santiago de Cuba, Holguin, Bayamo-Manzanillo, Guantánamo-Baracoa. En estos encuentros se reúnen un grupo de personas mayores de una comunidad seleccionada acompañada de sus animadores así como los coordinadores y formadores  de cada Diócesis correspondiente; permanecen durante 3 ó 4 días  en determinado lugar de la zona correspondiente, allí se imparten temas  afines a las personas mayores, dando amplia participación a los concurrentes al evento, asistiendo además a visitas a lugares de interés de la ciudad cede como museos, galerías, parques, monumentos históricos, iglesias, así como la realización de actividades culturales y recreativas programadas. Nuestro Encuentro Zonal Central desde hace varios años lo realizamos en la legendaria ciudad de Camagüey, allí nos instalamos en el hospedaje adjunto a la Iglesia “La Merced”. Allí nos reciben con muestras de alegría y beneplácito Luis Monasterio, Ana Elvira, Graciela. También podemos mencionar a Coordinadores y Formadores de Ciego de Ávila Teresa Fuego, Elina, Sonia, Lourdes y Ángel Antonio y los de Cienfuegos: Carmen Maria, Maria Teresa. Pedro y Alain, todos como hermanos con una misma finalidad de servir y compartir. En estos Encuentros anuales nos inunda una gran alegría, se entonan canciones, se dicen poemas, se juega dominó y cartas, se realizan competencias, así como actividades casi olvidadas como él Tesoro escondido” donde se regalan a todos los presentes varios presentes que además de serles útiles siempre permanecerán como un grato recuerdo de esta actividad. Estos encuentros zonales sirven también como reconocimiento al trabajo de animadores, coordinadores y formadores, además refuerzan las relaciones entre todos como miembros de este gran Programa de Personas Mayores (PPM).

Anualmente, en el mes de diciembre, se efectúa el Encuentro Anual, primero en nuestras Diócesis en la que participan el Director de Cáritas Santa Clara, los Coordinadores y Formadores de cada Programa y se invitan los animadores de los diferentes grupos, allí se resumen las actividades realizadas en el año  en favor de las personas necesitadas y los beneficios logrados, recogiendo las inquietudes y preocupaciones de los presentes.

Después en la ciudad de La Habana asistimos los Coordinadores y Formadores del Programa de Adultos Mayores de toda la Isla al Encuentro Anual Nacional donde la Directora Nacional de Cáritas Cuba, en unión de la Coordinadora Nacional del Programa y con asistencia del Grupo Nacional de Cáritas , se exponen los logros del año a nivel nacional y regional  las deficiencias que pudieran haber existido ,causas y soluciones a las mismas y se planifican las del venidero año .Toda esta actividad va enmarcada en el deseo de todos de mantener y mejorar nuestro trabajo hacia aquellas personas mayores necesitadas en nuestro país.

En diciembre del 2011 fallece nuestra formadora Maria Lourdes Cobo víctima de una larga enfermedad, quedando como formadores del equipo mi esposa Marta y yo, continuando junto a la Coordinadora Gloria nuestra labor, hasta que se nos incorpora como formador Reydel Robles Delgado, Profesor de Economía de la Universidad “Marta Abreu” de Santa Clara, persona de una gran capacidad laboral, sencillo de profunda base cristiana y con deseos de ayudar en esta hermosa labor humanitaria. Ya completo el Equipo continuamos nuestras labores según el PPM (Programa de Personas Mayores).

Años después, en febrero del año 2016, nuestra querida Coordinadora Gloria Fariñas nos abandona físicamente a consecuencia de una penosa enfermedad, pérdida irreparable que dejó una profunda herida en nuestros corazones ya que supo entregarse por completo a tan meritoria y humana labor de servir a las personas necesitadas con verdadero amor.   Un tiempo después el formador Reydel Robles pasó a ocupar el cargo de Coordinador del Programa de Personas Mayores de nuestra Diócesis. Continuamos así este largo camino con igual deseo de trabajar en favor de los más necesitados.

Un tiempo después (años2016—2017) se nos incorpora como tercer formador Rafael Rodriguez Rivas médico geriatra-gerontólogo siendo una notable adquisición  por su experiencia laboral con personas mayores; queda así completo el Equipo.

En nuestro cotidiano andar, Marta y yo confeccionamos una serie de Plegables de base gerontológica con la finalidad de  educar y proporcionar ayuda sencilla y comprensible a los cuidadores de personas dependientes en diversos tópicos de la vida diaria, así como tratar de solucionar situaciones que pudieran presentarse en su trabajo, En los mismos expusimos temas sobre Alimentación, higiene personal y del hogar, maneras de accionar ante eventos que se presenten en el cuidado de estas personas, además cómo lograr que el Cuidador realice su difícil labor sin que sufra daños irreparables sobre su salud. Estos plegables los fuimos distribuyendo con la ayuda de los visitadores de enfermos en las diferentes comunidades eclesiales para que llegasen a las manos de los cuidadores y que se les explicase a los mismos sobre su contenido.

A partir del año 2015 Shirley Núñez comienza a ocupar el cargo de Coordinadora Nacional del Programa de Personas Mayores, persona sencilla, muy comprensible y dedicada a su labor, siempre dispuesta con una amplia sonrisa a  darnos orientaciones y a escuchar nuestras inquietudes.

En el año 2019 realizamos un Encuentro con animadores y beneficiarios de los grupos de GDH y “Aprendiendo a crecer” en el cual estuvieron presentes la Coordinadora Diocesana de estos programas Vanesa Hernández y sus Formadores, en el mismo se expusieron numerosos trabajos realizados por grupos de personas diferentes comunidades, tanto de personas mayores como de GDH y Aprendiendo a Crecer, ese día contamos con la valiosa presencia de la Coordinadora Nacional del PPM Shirley Núñez que se mostró satisfecha por la labor desplegada.

Resulta duro sentirse excluido en la sociedad, como algo inservible, que no aporta nada tal vez a causa del deterioro físico y mental, por el paso de los años sin que seamos capaces de valorar tantas experiencias acumuladas en el largo camino recorrido, tantos triunfos y alegrías vividas, muchos de los cuales pueden ser trasmitidos a las nuevas generaciones con el propósito de servir con amor y desinterés a los demás.

Que sepamos comprendernos, teniendo la certeza de que como seres humanos somos capaces de cometer errores, que siempre necesitamos de una mano amiga, que no debemos perder ese “calor humano”a pesar de las dificultades que se nos presenten. Rener la certeza de haber cumplido el Sagrado Deber de servir al necesitado con verdadera satisfacción. Lograr que las personas mayores tengan calidad de vida, que se sientan útiles hasta el final de sus vidas, es algo que nos alienta y reconforta.

Mi esposa y yo estamos convencidos que en este largo camino que  juntos hemos recorrido durante todos estos años hemos entregado mucho amor. Pero también recibimos una gran satisfacción, un inmenso placer, sobre todo el agradecimiento de tantas personas necesitadas de ayuda; no solo material sino también en el aspecto espiritual.

En verdad en esta labor se nos exige esfuerzos, sacrificios; en no pocas ocasiones dejar a un lado asuntos familiares y laborales. A veces  llegamos al agotamiento a causa de disímiles tareas a cumplir. Pero estamos convencidos de que al  llenar las necesidades de otras personas .descubrimos que las nuestras son suplidas. Que el verdadero gozo se recibe por medio de servir, no por medio de ser servido.  Cuantos rostros llenos de alegría, de regocijo, han quedado para siempre en nuestra memoria, de tantas personas mayores al recibirnos en sus grupos en numerosas comunidades.  Tenemos la certeza que también ellos Animadores y Beneficiarios nos han regalado Amor sin límites en todos estos 15 años.

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Antonio More Perez
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