Vaciar el corazón para llenarlo de amor: La Cuaresma desde el Programa de Personas Mayores
Por Lianet Fundora Armas

La Cuaresma nos invita a centrar la mirada en Dios como verdadera fortaleza en medio del desierto cotidiano que suponen nuestras realidades. Este camino de conversión y compasión al cual nos invita dicho tiempo litúrgico abraza también los pasos de muchos beneficiarios del Programa de Personas Mayores (PPM) de Cáritas Matanzas.
Desde el comedor de San Antonio, perteneciente a Cárdenas, llegan las imágenes de un Viacrucis rezado de forma vívida. Allí los adultos mayores recordaron el sacrificio de Cristo, el peso de la cruz estremeciendo sus hombros para darnos vida eterna.
Por su parte, el grupo sociocultural Alegría de vivir, de la parroquia La Milagrosa, en la ciudad de Matanzas, desarrolló un encuentro cuyo propósito fue conectar la misericordia de Dios con las experiencias de vida de los participantes.
Martha Choong, responsable del mismo, narra cómo se les entregó una piedra pequeña, símbolo de esas cargas que llevamos en el corazón: rencor, tristeza…
“El Señor nos invita a vaciar el corazón para llenarlo de amor, por eso luego de un espacio donde pudimos reflexionar de manera íntima, fuimos depositando las piedras frente a la imagen de Jesús. Entonces, en un corazón de papel semejante al nuestro ya despojado de toda sombra, escribimos ese gesto que podíamos llevar a cabo durante la semana, algo sencillo: llamar a alguien que esté solo, sonreír, tener paciencia, rezar por un hermano que lo necesite…
“Esa es la misericordia. No es solo una palabra bonita, es saber perdonar, tender una mano, no juzgar y siempre acoger. Dios es así con nosotros y estamos llamados a ser iguales con los demás”.




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