El taller Rayito de luz festejó por todo lo alto la Jornada Down-Autismo.

Un viaje al corazón

Texto y fotos: Roberto Alfonso Lara, comunicador de Cáritas Cienfuegos

Un viaje al corazon 1.JPG
El taller Rayito de luz festejó por todo lo alto la Jornada Down-Autismo.

«Cartagena es un pueblo pequeño, pero de corazones muy grandes». Más de una vez dejó escucharse esta frase entre los participantes en la actividad organizada por el taller Rayito de luz, del Programa Aprendiendo a crecer (Aac), de Cáritas Cienfuegos, a propósito de la Jornada Down-Autismo que, hasta el 8 de abril, acontece bajo el lema Un corazón que escucha, unas manos que acompañan.    

La reiteración nunca fue casual, sino una certeza. Muy a pesar de tantos pesares, si algo mantiene vivo a este pueblo del municipio de Rodas, ubicado a casi 50 kilómetros de la ciudad de Cienfuegos, es el alma generosa de su gente. Ese corazón desprendido llevó a Osleny Fernández y a su compañía Sorpresas Oslo a regalar un espectáculo que, probablemente, los beneficiarios y familias guarden como uno de los momentos más gratos en los 21 años del taller.

Un viaje al corazon 2.JPG
El equipo diocesano de Cáritas Cienfuegos asistió como invitado a la actividad.

El encuentro devino un viaje de emociones: desde las primeras palabras, a cargo de Ana Isabel Palenque Guillemí, directora de Cáritas Cienfuegos, quien transmitió un mensaje de amor y gratitud a los presentes; los recuerdos de las fundadoras del espacio, y el testimonio, a veces entre lágrimas, de madres, padres y familiares en los que palpita la huella de Aac.

Las lágrimas, vale decirlo, fueron de regocijo, felicidad y orgullo; de saberse acompañados por caminos que se antojaban intransitables. Por eso, en el convite de la alegría no faltaron la música ni los juegos. Los mariachis de la compañía Sorpresas Oslo interpretaron varios de los temas más conocidos del repertorio mexicano, algunos de los cuales cantaron Chano y Baby, beneficiarios del taller, con la ovación de un público que solo sabe quererles.  

Y mientras la fiesta continuaba, un vecino lo supo y trajo confituras; y más tarde llegó otra y obsequió caramelos, y también la Iglesia Bautista… Y de verdad que el corazón de Cartagena parecía no caber en un pueblo tan pequeño. Tales gestos hablan de una red de apoyo de cubanos y extranjeros que se articula de manera espontánea siempre que Rayito de luz busca irradiar a sus beneficiarios.  

Los miembros del equipo diocesano de Cáritas Cienfuegos, quienes asistieron como invitados, vivieron la intensidad de cada latido, los cuales alcanzaron su punto cumbre en el mar de abrazos que inundó el final.

Visitas: 10

Roberto Alfonso Lara
Roberto Alfonso Lara
Artículos: 105

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *