Sonia, Martín y la gratitud hacia el Señor que sonriendo dijo sus nombres

Por: Lianet Fundora Armas comunicadora de Cáritas Matanzas

Sonia Martin y la gratitud hacia el Senor 4

Cuando en 1994 el templo de la parroquia San Francisco de Paula, en el poblado de Alacranes sufrió un derrumbe que le impidió congregar a la comunidad, las puertas de la casa de Sonia Herrera Poey se abrieron para acoger a los fieles.

Durante 14 años aquel hogar se transformó en el espacio de todos, donde se continuó realizando la Santa Misa. Sonia se convirtió en Ministra Extraordinaria de la Sagrada Eucaristía y proclamó sin cesar la palabra de Dios al servicio de sus hermanos.

Teniendo en cuenta este camino de entrega a Cristo y a su Iglesia, el Santo Padre Benedicto XVI, a petición de Monseñor Manuel Hilario de Céspedes, le otorgó la condecoración de la cruz Pro Ecclesia et Pontifice.

“Es una de las mujeres que para mí tienen ganado el cielo aun viviendo en esta tierra. Educada en una familia de principios religiosos prácticos sobresalió por su carácter amable, jovial.

“Se consagró a los pobres y necesitados acompañada por su hermano Martín. Fue en su morada donde se fundó un pequeño comedor para adultos mayores y un lavatín. No solo procuraban la limpieza de la ropa, sino también su arreglo. Allí se dieron los primeros pasos de lo que hoy es Cáritas”, narra José Armando, quien es ahijado de Sonia y continúa su legado como responsable de Cáritas parroquial.

Sonia Martin y la gratitud hacia el Senor 2

Por eso, entregar la ayuda humanitaria a esta familia constituyó uno de los momentos inolvidables de las jornadas vividas en Alacranes. Quienes sirvieron con toda el alma, ahora se han transformado en beneficiarios.

Sonia y Martín abrazaron a los voluntarios y parte del equipo diocesano, como si en ese gesto quisieran transmitirles la fuerza, el sentimiento de una historia de vida marcada por la sencillez y la comunión con el Espíritu Santo.

Lo más hermoso de la visita fue el instante en que José Armando se sentó al piano, como heredero de esa pasión por la música que le transmitió su madrina, y a petición de ella dejó escuchar la melodía del tema Pescadores de hombres.

Ahora, cuando la tercera edad deja entrever sus cabellos blanquecinos, Sonia y Martín siguen alabando a Jesús por haberles elegido. Estamos seguros de que el Señor sigue mirando a sus ojos y sonriendo vuelve a pronunciar sus nombres, su amor que quiere seguir amando.

Visitas: 1

Equipo de Comunicación de Matanzas
Equipo de Comunicación de Matanzas
Artículos: 128

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *