Sembrar esperanzas desde el cultivo de huertos familiares
Por: Katiuska Fournier De la Cruz, comunicadora de Cáritas Cuba

Unos 12 campesinos de una comunidad rural en la diócesis de Guantánamo-Baracoa, sueñan convertir sus parcelas de tierra en huertos verdes y radiantes. Azotados por un ambiente semidesértico, una sequía obstinada y, sobre todo por las limitaciones de medios de cultivo y sistemas de regadío, se juntan en busca de alternativas que llenen de sentido sus días en el trabajo agrícola y surtan de alimentos la mesa de sus familias y la comunidad.
Hasta allí llega el Programa de Acompañamiento a Familias Campesinas, de Cáritas en la diócesis extremoriental de Cuba, guiados por un líder de la zona que reúne a los guajiros y escucha su realidad y necesidades, sus retos y sueños.
“Tengo tierras en usufructo donde cultivo plátanos, habichuelas, maíz y crío ganado ovino-caprino. El no tener un sistema de riego es lo que más golpea porque la seca es muy grande. La producción mejoraría con eso, lo demás lo ponemos nosotros y ayudándonos unos a otros.”
Un ingeniero agrónomo que colabora en la organización del nuevo proyecto de Cáritas amplía:
“Siembro y cosecho en mi pequeño patio lechuga, acelga, pimientos, tomates, calabaza. Asesoro a los campesinos en todo lo que se relaciona con las campañas y maneras de lograr productividad. Tenemos condiciones para sembrar porque hay fuentes de agua cercanas como el río y los pozos pero no contamos con sistemas de riego para llevar el agua hasta los campos. La gente quiere avanzar en sus cultivos y en este equipo tenemos potencial con 3 ingenieros y personas que se interesan por mejorar sus producciones.”
Daniel, invitado a la cita, narra su experiencia con un grupo de familias que, hace un año, iniciaron el camino de preparación de huertos en sus patios de la mano de Cáritas Diocesana. Favorecidos por el financiamiento de Amigos de Cáritas Cuba, ven resultados que reconfortan.

“En la comunidad de Santa María somos 16 familias. Nos reunimos en mi casa cada mes y compartimos desde las ideas para obtener mejores resultados en cada cosecha y campaña como la merienda del día. Creamos un grupo de apoyo compuesto por un líder, un agrónomo, vacunador, pecuario y un asistente. Lo que tenemos es conuco, patios o parcelas y quienes conformamos este grupo somos jubilados. Las producciones ayudan a mejorar el nivel de vida de cada familia y aporta a otras familias con niños en situación de discapacidad y vulnerables.”
De los huertos de Santa María, comunidad que se sitúa en las afueras de la ciudad de Guantánamo, se han recibido alimentos a la Guardería diocesana “Santa Isabel”, la Casa Taller para personas en situación de discapacidad y los comedores del Programa de Personas Mayores de la Cáritas local.

En el encuentro, personas de varias generaciones intercambian sus saberes y se comprometen a mantener un equipo de trabajo con el acompañamiento y ayuda de Cáritas. La invitación a recorrer la parcela de un joven ingeniero agrónomo concluye esta cita y causa placer la agudeza para nutrir de agua sus cultivos, con ideas que ahuyentan plagas, atraen verdor y nuevas esperanzas.







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