Retoman encuentros de familias del programa Aprendiendo a crecer en Cienfuegos
Texto y fotos: Roberto Alfonso Lara, Comunicador de Cáritas Cienfuegos.

Las bajas temperaturas de estos días finales de enero, lejos de impedirlo, conspiraron a favor del primer encuentro de familia en 2025 del programa Aprendiendo a crecer (Aac), de Cáritas Cienfuegos; otro espacio que vuelve tras años sin poder realizarlo.
Beneficiarios de los talleres Sembrando siempre amor, Los chicos de Patrocinio, Los pastorcitos de Lourdes, y del Grupo de Autismo Ángel Azul, junto a sus familiares más cercanos, colmaron uno de los salones de la Iglesia de Montserrat, al punto de disipar el frío y refugiarse en el calor humano que proporcionan estas actividades.
Tras el momento de espiritualidad y las dinámicas iniciales, el abogado Ariel Raúl Menéndez Fernández impartió el tema “Leyes para crecer juntos”, a través del cual brindó una panorámica sobre los derechos concernientes a las personas en situación de discapacidad, la responsabilidad que asume el Estado cubano y los avances dados en materia jurídica por medio del Código de las Familias y otros mecanismos.

“Hablamos siempre de personas con una dignidad plena, con derechos intrínsecos a su propia existencia humana. Ninguna ley viene a dárselos, solo se los reconoce”, afirmó Menéndez Fernández.
Al término de la disertación del especialista, madres, padres y familiares de los beneficiarios de Aac expresaron sus dudas y opiniones en torno a los asuntos legales que implican a las personas en situación de discapacidad, entre ellos, la cuestión de la tutoría de cara a cualquier trámite. Devino tangible la urgencia de profundizar en vacíos existentes y fomentar este tipo de citas encaminadas hacia una mayor cultura jurídica.

Durante el encuentro de familias, los talleres del programa (en esta ocasión, todos circunscritos a la ciudad de Cienfuegos), presentaron una muestra de los trabajos que realizan, al potenciar el desarrollo de las manualidades, las artes visuales, el teatro y otras manifestaciones artísticas.

Las canciones, dibujos, poesías, bailes, y el abrazo de muchos para tomarse una foto inolvidable, impregnaron el espacio de un espíritu familiar que, aunque pasado por las bajas temperaturas del invierno cubano, abrigó a los participantes en el calor de la fe y la esperanza.
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