Resaltan valor de la esperanza activa en Convivencia de voluntarios del Programa de Personas Mayores
Texto y fotos de: Katiuska Fournier de la Cruz, comunicadora al servicio de Cáritas Cuba

Una fructífera convivencia reunió a voluntarios del Programa de Personas Mayores, de Cáritas Guantánamo-Baracoa, con motivo al Día Mundial del Voluntario en la comunidad de Carrera Larga, de la parroquia La Milagrosa.
En un ambiente de fraternidad y escucha, el espacio propició el intercambio de experiencias y aprendizaje colectivo, poniendo énfasis en el poder de la esperanza activa como motor para enfrentar los desafíos de la vejez en el contexto actual.

El diálogo permitió reflexionar en torno al concepto de “esperanza activa”: esa que no se limita a desear, sino que adopta decisiones y busca solución a las adversidades bajo el impulso de la fe y confianza en Dios. Se guió el debate además hacia la necesidad de que las personas mayores sean protagonistas de su propio bienestar, al identificar los problemas comunes en la senectud y explorar las vías para superarlos.
La relevancia de movilizar los recursos internos de cada uno, así como las redes y posibilidades al alcance para crear soluciones destacaron como sugerencias educativas en la cita.

Como parte del apoyo concreto a la calidad de vida, se compartió con los asistentes un plegable formativo sobre la alimentación y nutrición en la senescencia. El material, diseñado de manera clara y accesible, ofrece recomendaciones prácticas para prevenir problemas de salud mediante una dieta adecuada, adaptada a las necesidades específicas de esta etapa de la vida y a la carencia de productos básicos en el mercado cubano. La iniciativa fue recibida con gran interés, generando preguntas y comentarios sobre hábitos saludables como la necesaria hidratación en las personas mayores.
Trabajo en equipo: socializar vivencias y reconocer valores

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la dinámica de trabajo en equipos, donde los participantes de los grupos de animación sociocultural, talleres de laborterapia y voluntarios de servicios de comedores compartieron sus vivencias. Cada equipo expresó cómo su participación en el programa ha impactado positivamente en su vida diaria y la de beneficiarios.


Desde estos relatos surgió, espontáneamente, el reconocimiento a los valores de las redes de apoyo y resaltaron la importancia del amor, solidaridad, escucha, respeto y la amistad que se cultiva en estos espacios. Testimoniaron cómo se convierte cada encuentro en sustento fundamental, tanto emocional como práctico, especialmente en tiempos tan difíciles y todo lo positivo que ello atrae a quienes reciben la acogida y servicio digno de la Cáritas diocesana.


Al cierre del encuentro se animó a todos los presentes a mantenerse activos y resilientes frente a los desafíos de existencia, apoyarse en comunidad y compartir alegría, alentados por la única fuente de luz, vida, esperanza y bendición: Jesús.






























Visitas: 24

