Realizan talleres de formación de Aprendiendo a crecer y Gestión de Riesgos y Desastres en Cáritas Matanzas
Fotos: Lourdes Abuin, comunicadora de Cáritas
Texto: Lianet Fundora Armas

“Damos gracias a Dios por la vida del Papa Francisco, por su testimonio que nos invita a evangelizar no con palabras, sino con una actitud de misericordia, de acogida a todos aquellos que la sociedad no se atreve a mirar a los ojos. Hoy nos reunimos para intercambiar experiencias que nos permitan servir mejor”.
Con estas palabras de María de Los Ángeles Castelo, directora de Cáritas Matanzas dio la bienvenida a los participantes en los talleres de formación diocesana de Aprendiendo a crecer y Gestión de Riesgos y Desastres (GRD).

Responsables, formadores y voluntarios de Calimete, Perico, Colón, Jovellanos, Máximo Gómez, Cidra, Limonar, Ceiba Mocha, Canasí, Pedro Betancourt y Matanzas vivieron ayer una intensa jornada donde, además de poner en manos de nuestro Padre Celestial todas sus potencialidades y desafíos, adquirieron conocimientos que permitirán encauzar su labor.

Durante el diálogo inicial Evelyn Méndez Castelo, coordinadora de Aprendiendo a crecer, destacó cuán importante resulta la preeminencia del amor como testimonio de Dios en toda la obra de Cáritas. Destacó la importancia de acompañar sin perder de vista nuestro objetivo: lograr que cada beneficiario sea protagonista de su vida.
APRENDIENDO A CRECER: CAMINOS DE ESPERANZA

Yadiana Castillo Pino es amada por todos en la Parroquia San Agustín de Ceiba Mocha. No solo visita a enfermos, también es la encargada de elegir los cantos y tocar la pandereta en el coro. Se trata de una joven Síndrome de Down que conoce el valor del trabajo y ha estado vinculada a Cáritas desde pequeña.


Para su mamá Esther Candelaria Pino crear un grupo perteneciente al programa Aprendiendo a crecer en diciembre del 2024 fue un regalo de Dios. Desde entonces y gracias al apoyo del valioso equipo que ha conformado, cada encuentro es un testimonio de fe.


Estas y otras historias fueron compartidas durante el taller de formación donde se conoció acerca de los grupos Amor y Esperanza de Limonar, el más joven de la Diócesis matancera, que aglutina a diferentes especialistas; el de Canasí, donde los responsables han transformado la existencia de los beneficiarios y los de Colón y Máximo Gómez que no cesan de tocar puertas para concientizar a las familias.

Por su parte, el doctor Jesús David Tamayo Suárez, abordó aspectos medulares como las estrategias para trabajar con personas con discapacidad e hizo referencia al quehacer de proyectos diocesanos como Profundamente y Camina Conmigo, pertenecientes a Matanzas.

Como parte de las dinámicas del encuentro una representación de cada municipio expuso sus logros, necesidades y desafíos, entre ellos sensibilizar a las familias para que descubran el valor de acompañar a sus hijos.

La cita concluyó con un abrazo grupal y una plegaria al Señor. Evelyn agradeció la entrega de quienes hacen posible el funcionamiento del programa y les instó a contagiar a otros con la alegría de servir.
GESTIÓN DE RIESGOS Y DESASTRES: CUIDAR NUESTRA CASA COMÚN

¿Qué es el cambio climático? ¿Cómo inciden en él las acciones desmedidas del hombre? Estas y otras interrogantes fueron esclarecidas por Alberto Chía, coordinador de GRD.
El taller rindió homenaje a la memoria del Papa Francisco, compartiendo aspectos medulares de su encíclica Laudato Si´ (Alabado seas) que advierte acerca de la importancia de velar por el bienestar del planeta, el cual catalogó como “nuestra casa común”.

Los presentes reflexionaron sobre el cuidado del medio ambiente, la justicia sociológica, la conversión ecológica y la llamada a la acción que realizó el Sumo Pontífice.
En este sentido surgieron propuestas concretas como el trabajo educativo en la comunidad que permita crear una cultura de reciclaje, el aprovechamiento del suelo para la siembra de diferentes cultivos o plantas ornamentales, entre otras.

De igual forma, profundizaron en el manual “Caja de Herramientas” desarrollado por Cáritas Internationalis que dicta cómo se debe proceder antes, durante y después de una situación de desastre.

Con el compromiso de que la formación recibida se traduzca en frutos, los participantes de ambos talleres marcharon hacia sus comunidades unidos por la alegría de Cristo Resucitado, ese que nos invita a descubrir el rostro del Padre en cada persona necesitada.
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Cada Taller de formación, enriquece al voluntario, para seguir creciendo en su entrega al abrazar corazones y abrir los brazos, para repartir ese poquito de empatia, que deseamos que sienta, cada comunidad.