Nuestros adultos mayores: memoria viva para el futuro
Fotos: Lourdes Abuin Landín y Cortesía de la entrevistada.
Por Lianet Fundora Armas

De la mano de los adultos mayores es posible emprender un viaje hacia la historia de los pueblos. A través de sus recuerdos se construye un patrimonio vivo que retrata no solo lo material, sino todo ese universo de emociones y sentimientos mediante el cual es posible apreciar cada época en todos sus matices.
Mariela González y Lourdes Abuin, formadoras del programa de Personas Mayores (PPM) de Cáritas Matanzas, reconocen que la estimulación cognitiva en el adulto mayor es un objetivo esencial. Por eso, visitar la Casa de abuelos Antonio Dircit Martínez, en la ciudad de Matanzas devino una fiesta de la memoria colectiva.
Gracias a la invitación de la defectóloga Damaris Héctor, pudieron desarrollar un taller donde los adultos mayores ejercitaron sus habilidades sociales a través de anécdotas compartidas sobre sitios emblemáticos de la urbe matancera.
Desde las miradas de amor intercambiadas en la juventud durante los paseos por el Parque de la Libertad, las filas para entrar al cine; hasta la belleza de las Cuevas de Bellamar, cada relato enriqueció los conocimientos en torno a costumbres y características de décadas pasadas.
“La idea era brindar un aporte muy personal sobre sus vivencias en esos lugares. Muchos de los participantes conocían datos curiosos sobre el patrimonio matancero. Un abuelo nos habló sobre sus experiencias como jugador en el estadio Palmar de Junco; mientras que otra abuela narró, su contribución al rescate del plano original del teatro Sauto”.
“Concluido este momento la propuesta fue confeccionar una flor utilizando limpiapipas. Nunca habían trabajado con este material, por eso todos estuvieron atentos a cada paso con total disfrute”, señala Mariela.
Hubo instantes también para la relajación: respirar profundo, rememorar el aroma de distintas flores, la paz que llena el Espíritu…
Ese día en la Casa de Abuelos los rostros evidenciaban un brillo diferente. El acompañamiento de Cáritas dignificó su valor como fuentes de sabiduría para la sociedad.
Una de las participantes se acercó a las formadoras y pidió que le colocaran una florecita en el cabello ¡Qué mensaje tan hondo! ¡En medio de las canas, regalo de los años transitados, florece el color, la esperanza!
Como expresara Lourdes, resulta gratificante el intercambio con los adultos mayores. “Fue un encuentro maravilloso donde recordaron y recordar, sin dudas, es volver a vivir”.















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