Texto y foto: Roberto Alfonso Lara

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Con la asesoría del equipo diocesano de Cáritas Cienfuegos, los voluntarios de Rodas, Abreus y Aguada de Pasajeros compartieron experiencias ya vividas en la identificación de los hogares más vulnerables.

A mirar desde el corazón la Cuba profunda que palpita en las familias, barrios y poblados exhortó Dunia M. Chavez Amaro, formadora institucional de Cáritas Cienfuegos, durante el encuentro preparatorio que agrupó a más de 70 voluntarios de las demarcaciones parroquiales de Rodas, Abreus y Aguada de Pasajeros, quienes tomarán protagonismo en la identificación de hogares vulnerables y la posterior distribución de la ayuda humanitaria del gobierno estadounidense.

La cita formativa, desarrollada en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Rodas, puso en la diana el levantamiento de las familias que viven en situación de extrema vulnerabilidad. «Que la pobreza fecunda sea la fuente de nuestro servicio», subrayó Chavez Amaro en su disertación.

Integrantes del equipo de Cáritas Cienfuegos aclararon dudas del voluntariado referidas a los criterios de selección dispuestos, los cuales consideran en primer término la inseguridad alimentaria y las dificultades para el acceso al agua en los hogares. A partir de ahí se valoran los casos de mayores de 60 años, personas con discapacidad y encamadas, mujeres embarazadas y lactantes, y de niños menores de cinco años.

Ante los rigores de la misión encomendada, el padre Alberto de Jesús Díaz Hernández, administrador parroquial de Aguada, expresó que «el mayor reto es poder llegar a las familias, y resulten estas, efectivamente, las más pobres y necesitadas, para así no solo ayudarlas, sino animarlas y acompañarlas».Otra opinión esgrimió Yurisdey Palacio Acea, voluntaria de la Parroquia de Abreus: «Sabemos que muchas personas no quedarán conformes. Toca darse al Señor, ir con una sonrisa y escuchar las realidades de la gente», dijo.

Según lo previsto, en la Diócesis de Cienfuegos 10 200 familias pudieran ser beneficiadas con este paquete de asistencia humanitaria de la actual administración de los Estados Unidos, informó Yanet Alfonso Gallego, coordinadora diocesana del Programa de Formación Institucional, quien, además, volvió a resaltar el rol de los voluntarios en sus parroquias y comunidades.

Así ya lo asume Yamila Ramos Rangel, de la Parroquia de Rodas: «Para mí se trata de sentir y vivir la experiencia de un Dios que nos habita y está pidiendo que ayudemos a nuestros hermanos más vulnerables, compartamos con ellos la alegría del encuentro, y sepan que alguien los mira y se preocupa», afirmó.

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Roberto Alfonso Lara
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