Manualidades que enseñan: transformar el aula en un espacio creativo
Por: Equipo de comunicación de Cáritas Habana

Un taller sobre «Manualidades como recurso educativo» reunió a educadoras y religiosas de guarderías que acompaña el Programa Grupo de Desarrollo Humano en la Guardería San José de Calasanz en Guanabacoa, con el objetivo de fortalecer sus herramientas pedagógicas para la primera infancia. La capacitación estuvo a cargo de Diana Rosa Inastrilla y Katherin Gonzalez.

El taller, titulado originalmente «Didáctica de las Manualidades en la Primera Infancia», tuvo una duración de dos horas (una dedicada a la teoría y otra a la práctica) y respondió a un objetivo claro: mostrar a las maestras las bases pedagógicas y metodológicas de las manualidades como recurso educativo, favoreciendo así el desarrollo integral de los niños.
Mas que una actividad recreativa

Durante la parte teórica, las facilitadoras explicaron que las manualidades no son simples pasatiempos, sino poderosas herramientas para estimular la motricidad fina y gruesa, desarrollar la creatividad y la imaginación, y reforzar la atención, la memoria y la concentración. Asimismo, destacaron su papel en la promoción de la autonomía y la autoestima de los niños, aspectos esenciales en esta etapa del desarrollo humano.

«El niño aprende haciendo», fue uno de los principios metodológicos que guio la capacitación. Desde esta mirada, se insistió en la importancia de adaptar las actividades según la edad y el nivel de desarrollo de cada niño, utilizando materiales seguros, accesibles y reciclados, e integrando las manualidades con otras áreas como el lenguaje, las matemáticas y la formación en valores.

Las participantes también reflexionaron sobre el rol de la educadora en este proceso: ser facilitadora y guía del proceso creativo, observadora del progreso individual de cada niño y motivadora que fomenta la participación y el trabajo en grupo.
Aprender jugando: la practica

La jornada incluyó dinámicas de integración como «Esto es… pero puede ser…», un ejercicio que invita a darle una segunda vida a los objetos, estimulando la imaginación y la creatividad. Posteriormente, las participantes desarrollaron un taller guiado en el que confeccionaron un recurso didáctico sencillo, transitando por la selección de materiales, la elaboración paso a paso y la reflexión sobre cómo presentarlo a los niños, apoyándose en fichas técnicas.


El cierre reflexivo permitió que cada participante compartiera cómo aplicaría la manualidad en su grupo de niños y qué aprendizajes espera estimular. De esta manera, el taller no solo capacitó en técnicas, sino que fortaleció la identidad profesional de las educadoras y religiosas, quienes ahora cuentan con nuevas herramientas para acompañar el desarrollo integral de la primera infancia.
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