Fotos: Lourdes Abuin Landín

Texto: Lianet Fundora Armas

La esperanza es esa fuerza que emerge desde lo profundo del alma para que jamás desaparezcan los sueños. Cuando se vive con aliento esperanzador, es posible admirar los colores de la existencia, invocar diariamente la alegría y redescubrir aquellos detalles que antes resultaban imperceptibles y que transfiguran el corazón.

El equipo diocesano del Programa de Personas Mayores de Cáritas Matanzas reconoce que a menudo la sociedad contempla la vejez como el ocaso. Sin embargo, defendemos otra mirada más profunda y verdadera: no se trata del final del camino, sino la llegada a una nueva etapa donde se contempla el paisaje de toda la vida. Y en su lugar la esperanza no se apaga, se transforma.

Qué mejor forma de iniciar este 2026 que compartiendo dicho tema con los  grupos socioculturales Alegrías de vivir, (La Milagrosa); Amigos de la vida (San Juan Bautista, en Pueblo Nuevo) y el de la parroquia San Pedro Apóstol, en Versalles.

Durante el recién finalizado mes de enero Lourdes Abuin, Ileana Sarmentero y Mariela González, formadoras de PPM, junto a su coordinadora Isel Gómez, apoyaron indistintamente cada encuentro donde la dinámica central giró en torno a la construcción del Árbol de los Deseos Dorados.

Para desarrollar esta actividad se confeccionó una cartulina en cuyo centro podía apreciarse el tronco firme; las ramas extendidas esperando ser pobladas con el resplandor de cada sueño; y allí, en las raíces, como savia que nutre el espíritu, se ubicaron imágenes de tantos momentos compartidos como grupo.

La tercera edad y la siembra milagrosa de la esperanza 1
Grupo sociocultural de la parroquia San Pedro Apóstol, en Versalles.

 Antes de entregarles los fragmentos multicolores de papel para que depositaran en ellos sus anhelos, se les convidó a reflexionar brevemente a partir de las siguientes interrogantes: ¿Qué pequeño deseo tengo para el próximo mes? ¿Qué experiencia me gustaría revivir o compartir? ¿Qué aprendizaje quiero seguir descubriendo? ¿A quién me gustaría sonreírle pronto?

Entonces comenzaron a surgir las ideas, las ansias transformadas en aquellas hojas que cubrieron el árbol desnudo. Unión familiar, paz mundial, comprensión, amor, salud, felicidad… cada intención devino mensaje a la humanidad lacerada por el odio y el egoísmo.

“Muchas personas están temerosas por el futuro. El intercambio con los adultos mayores nos inspiró a disfrutar el presente con fe y confianza. Fue interesante apreciar cómo mantienen esa frescura espiritual en el deseo de aprender cosas nuevas, bailar, cantar, compartir con sus amigos. Nos transmiten una lección de vida: el ser humano se renueva en gestos de amor a sí mismo y hacia los demás”, resaltó Lourdes.

Al finalizar cada jornada no faltó la fotografía grupal en torno al árbol. Como expresara Isel, una de las mayores fuentes de luz en la ancianidad es saber que se ha sembrado algo en los demás: historias, consejos, ejemplos de resiliencia. “Ver crecer a los nietos, o inspirar en la propia serenidad, es una forma poderosa de trascender. Tu esperanza se proyecta en ellos, y en el mundo que ayudaste a formar”.

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Equipo de Comunicación de Matanzas
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