Programa Aprendiendo a crecer 12

¿Qué puedo hacer para cuidarme? fue la interrogante que motivó criterios y vivencias durante la convivencia dedicada a las familias de los Grupos “Jardín de amor” y “Fantasía de Colores”, en cuanto a la necesidad del autocuidado para quienes se encargan, en mayor medida, de la educación y bienestar de las personas con alguna discapacidad.

Así lo resaltó la madre Yaleinis Vargas en este encuentro del Programa Aprendiendo a crecer, a partir de su reflexión acerca de los perjuicios físicos y emocionales que pueden padecer los cuidadores, si comprometen la salud, de ahí la importancia de pedir ayuda, compartir roles en el hogar y autoprepararse para buscar vías de adaptación a la realidad de los familiares con alguna condición especial.

Guiada por el hilo conductor que conecta a ambos temas, la madre Yanet Delgado dialogó acerca de las barreras de la sobreprotección que conllevan a la inseguridad, dependencia, incapacidad para enfrentar diferentes situaciones, entre otros perjuicios en los hijos.

Por eso es preciso eliminar hábitos y modos de vida regidos por los excesivos cuidados para formar desde la ternura, conocimientos y perseverancia a los hijos, en pos de que puedan valerse y conducirse por sí solos en diversos entornos, donde no siempre reciben una buena acogida o no respetan su dignidad como seres humanos.

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Propiciar el debate acerca de estos temas en un ambiente de armonía y estrechar el vínculo con los familiares de los beneficiarios, fue el incentivo del equipo diocesano del programa para realizar este encuentro, ante el desafío constante de caminar juntos a favor de estimular su desarrollo, autonomía y bienestar.

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Mientras las madres compartían sus experiencias, en otra parte de la Ludoteca, los pequeños disfrutaron de las dinámicas protagonizadas por las animadoras de ese centro, voluntarios del programa y la actuación del actor Marcos Castillo, del Teatro de La Totalidad, con la obra «Chimpete-Champata».

Como espacio enriquecedor, reconfortante, que devino terapia de grupo, calificaron las madres la convivencia, y agradecieron además el aliento y acompañamiento que les brinda este programa de Cáritas, en la diócesis Guantánamo -Baracoa, para enfrentar diversas circunstancias en el cuidado de sus hijos.

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Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
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