Grupo de Estimulación Temprana: un sueño que crece
Por Equipo de Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa

Entre los mayores sueños del programa Aprendiendo a Crecer (AaC) de la Diócesis Guantánamo-Baracoa figuraba la creación del Grupo de Estimulación Temprana. La perseverancia y el esfuerzo de muchos integrantes del equipo de Cáritas logró concretarlo en 2016 para bien de padres y niños de cero a seis años con dificultades en su motricidad, el lenguaje, los sentidos o cualquier tipo de discapacidad.
Melany Florián Sosa, pequeña con Síndrome de Down y de apenas dos años de vida, muestra con sus movimientos, palabras y gestos, la validez de este programa, para asombro de su madre Arelis Sosa Gardoso.
“Yo no creí que mi hija pudiera decirme mamá algún día, tampoco que aprendiera a hacer tantas cosas que para otros son pequeñas pero para su familia significan un mundo. Este programa no solo ayuda al desarrollo de los niños sino que alimenta el alma de todo el que forma parte de él. Miren el resultado ustedes mismos”, afirma.

En uno de los salones de la “casita de Los Maceo”, como la llaman los beneficiarios de diversos programas de Cáritas en la diócesis, Melany regala su mirada alegre ante el colorido de tantos juguetes; arma y desarma una torre de plástico; imita los movimientos de brazos de su madre, las señas de la formadora; y contagia con su risa entusiasmada.
Adolis Rebeca Delgado Villasana, Máster en Ciencias de la Educación y Licenciada en Logopedia y Defectología, asiste a todos los menores que participan en AaC desde hace dos años.
“Iniciamos con seis niños y niñas y ahora vienen muchos en busca del servicio. Este programa es importantísimo para esas familias que no encuentran otro sitio donde estimular a los pequeños al aprendizaje. Algunos padres llegan abatidos y escépticos, pues creen que por la discapacidad de sus hijos es imposible que aprendan algo, y se equivocan. Siempre les digo que entre más pequeñitos acudan a este programa, más rápido y útil resulta el entrenamiento, porque las neuronas se desarrollan mejor a esas tempranas edades.
“Tenemos a niños autistas, otros con Síndrome de Dow, trastornos del lenguaje… y poco a poco, se logra que aprendan nuevos movimientos, que articulen mejor y se motiven a jugar, que es nuestra actividad fundamental. En cada consulta explicamos a los padres los ejercicio que deben practicar en casa con ellos y luego apreciamos el resultado de ese esmero”, comenta.
Cita en la calle Los Maceo, entre Paseo y Narciso López, de la ciudad de Guantánamo, el Centro de Acogida San Juan Pablo II recibe al Grupo de Estimulación Temprana los primeros y terceros sábados de cada mes, días en que sus promotoras ofrecen consultas y atención personalizada a los menores y sus padres.
Yesenia García Mustelier, madre de un bebé de siete meses con microcefalia, escuchó de este programa y acude interesada: “Yo busco lo que sea bueno para mi hijito y espero que mejore con el favor de Dios y el apoyo de estas personas que han ayudado a tantos niños.”
¡Dichoso quien cuida del pobre y del débil! ¡Dichoso quien tiende su mano al necesitado! ¡Dichoso quien no sabe negar una ayuda! ¡Dichoso quien sabe amar y comprometerse!
La doctora Judith Bardelois Abijana, coordinadora diocesana de AaC, recuerda que hace dos décadas, bajo el nombre de “Programa Infancia”, nació la primera experiencia de apoyo desde la iglesia católica a los niños con discapacidades que hoy ya son adultos con muchas habilidades.
“Desde hacía mucho tiempo queríamos dedicar un espacio a la atención a temprana edad. Hoy, gracias a Dios, contamos con el espacio, los recursos y materiales, además de los especialistas comprometidos con tan hermosa labor. Este es un sueño hecho realidad en el que somos partícipes del mejor futuro de quienes más ayuda necesitan ahora, los menores con discapacidades. Es una dicha colaborar con los padres y verles sonreír cuando sus hijos aprenden, juegan y disfrutan de la vida como merece todo ser humano. Ellos son los hombres y mujeres del mañana que, ante el envejecimiento, enfermedad o la ausencia de sus padres, precisan valerse por sí mismos”.

“Haz que nuestro servicio esté marcado por la caridad y la misericordia, el trabajo por la justicia, la promoción de la dignidad de la persona y el amparo a los pobres y excluidos de este mundo.”
Cual mensajeros de esperanza, el equipo diocesano de Cáritas motiva a familias guantanameras cuyos hijos padecen algún tipo de discapacidad a unirse a este Grupo de Estimulación Temprana, una experiencia que fomenta el amor y el interés por la vida y el aprendizaje, aun cuando parece improbable.
Hoy se concentran en ampliar sus servicios para brindar ayuda en perfiles de sicología y fisioterapia, en conseguir una mayor asistencia de los padres y sus hijos a cada sesión, en fortalecer el trabajo con ellos para multiplicarles su universo del saber y el hacer, del compartir y el crecer.
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