“Fe de vida”: un nuevo amanecer para los adultos mayores en Pedro Betancourt
Por: Lianet Fundora Armas

Junto a Cáritas Matanzas la Parroquia Santa Catalina de Alejandría Virgen y Mártir, en Pedro Betancourt, ha construido un camino donde el amor y el servicio son protagonistas.
Los nombres de muchísimos voluntarios están grabados en una trayectoria luminosa, marcada por el gesto cercano a quien más lo necesita, por el funcionamiento del comedor que procura brindar sustento corporal y espiritual a tantos hermanos.
Sin dudas el Programa de Personas Mayores puede encontrar en la historia parroquial un referente de cercanía al Adulto Mayor, a través de iniciativas destinadas a elevar su calidad de vida, su capacidad de resiliencia; además de favorecer su sociabilización.

Reavivar el Grupo de Animación Sociocultural era, por tanto, un sueño del equipo de Cáritas en la comunidad.
En este mes de septiembre dicho empeño se hizo realidad y ha escrito su primera página de gozo.
Los adultos mayores acudieron puntuales a una cita cuyo inicio fue un momento de oración, para poner en manos del Señor este espacio que con una frecuencia mensual pretende encender el brillo de sus almas.


Después de un instante de meditación a través de un tema musical, la dinámica consistió en reflexionar acerca de cómo es posible abrazar cada amanecer con pupilas nuevas, miradas que más allá de las precariedades agradezcan por cada detalle, descubran motivos para sonreír.
Más adelante, divididos en dos grupos definieron aquellos obstáculos que les impiden disfrutar a plenitud la tercera edad y aquellas fortalezas que son aliento.
Luego, las ramas del “árbol de los deseos” fueron llenándose de términos como: salud, tolerancia, fortaleza, unión familiar, esperanza y presencia de Dios.
Entonces, Magda Rodríguez, una de las participantes compartió un texto que despertó los aplausos y la motivación de los presentes y recordó una sabia lección:
“Los verdaderos años que tengo son los que me faltan por vivir, los que aún no me han visto reír a carcajadas, los que todavía me guardan un abrazo, una charla bajo la luna o un brindis inesperado. (…)
“Lo único que quiero es que los años que me quedan sean míos, realmente míos… vividos con el alma abierta, el corazón en paz y la certeza de que todo lo que fui, con errores y aciertos, me trajo hasta aquí”.

Finalmente, tras la bendición de nuestro sacerdote, el P. Diego A. Silva surgió el nombre del grupo: Fe de vida, un calificativo que les impulsará a testimoniar la luz de sus años, su paso feliz entre canas y sabiduría.
Visitas: 0

