Día Mundial del Alzheimer: Acompañar desde la ternura y la presencia
Por: MSc. Maylín Ugalde
Foto: Lourdes Abuin

Lucía comenzó a olvidar sus costumbres: la receta del dulce de fruta bomba que preparaba de memoria, la hora exacta de regar las plantas del patio o la búsqueda incesante de unos espejuelos que ya llevaba puestos. Al principio nos sonreímos, achacándolo a los años. Sin embargo, con el tiempo comprendimos que no eran simples despistes, sino las primeras señales de un camino diferente que comenzábamos a recorrer juntos._


Cada 21 de septiembre, en el Día Mundial del Alzheimer, el mundo nos invita a hacer una pausa para reflexionar sobre esta condición.
Más allá de los términos clínicos o los diagnósticos médicos, el Alzheimer nos confronta con una verdad esencialmente humana: la fragilidad de nuestros recuerdos y la certeza de que, cuando la memoria falla, la presencia y el afecto se convierten en el único lenguaje indispensable.


Para las familias, asumir esta realidad implica atravesar un duelo pausado, una transformación en la forma de amar. Quien cuida aprende a mirar más allá del olvido, a descifrar miradas, a sostener manos que tiemblan y a responder con paciencia infinita a la misma pregunta repetida diez veces en una tarde. No es una tarea sencilla; requiere un corazón dispuesto, pero también apoyo, comprensión comunitaria y espacios de respiro.
Desde Cáritas Matanzas, recordamos que una persona con Alzheimer no deja de ser quién es, ni pierde su dignidad por no recordar una fecha o un nombre. Su historia y sus aportes permanecen intactos. Por eso, el acompañamiento humanista y fraterno hacia los adultos mayores y sus cuidadores no es solo una obra de asistencia, pues aunque la memoria se desvanezca, el amor nunca deja de ser.
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