Convivencia de Aprendiendo a crecer: caricias desde la espiritualidad y la alegría
Por: Equipo Diocesano de Comunicación

Caricias desde la espiritualidad y la alegría desbordada en risas, abrazos, juegos, la posibilidad de estar juntos, se entremezclaron durante la convivencia que regaló el Programa Aprendiendo a crecer a las familias de sus beneficiarios, en la Vicaría de Guantánamo.
Un tiempo de valiosa formación fue la reflexión en torno al tema “El poder del hoy encontrando la paz y la fortaleza de la crianza extraordinaria»; compartido por el Padre Jesús María Amatria y la animadora Silvia Brú, quienes convidaron a disfrutar de la vida junto a sus seres queridos, con el refugio del amor y perdón de Dios.
A partir de anécdotas y de la “Parábola del Hijo Pródigo”, el sacerdote ponderó la importancia de liberar el corazón de las cargas innecesarias y los invitó a regocijarse en el crecimiento y los avances de sus familiares, más allá de las condiciones especiales.

“Cambiamos cada día, a partir de las experiencias que enfrentamos, pero lo esencial es vivir desde lo positivo, en la búsqueda de oportunidades de realización porque El Señor creó a todas las criaturas para ser felices”, afirmó el Padre Jesús María Amatria.
Guiada por esa certeza, la animadora Silvia Brú prosiguió el tema con la exhortación a descubrir la dicha dentro del alma, “mediante el reconocimiento de las bendiciones recibidas, para aprovechar las posibilidades de bienestar, independencia e inclusión social a quienes presentan alguna discapacidad”, expresó.
Mientras, en el patio de la Casa parroquial, los beneficiarios se deleitaron de la puesta en escena de «La Cucarachita Martina», interpretada por la actriz Claudia Fernández, de la compañía de teatro Guiñol, para luego participar de las dinámicas y juego de baloncesto organizados por los animadores de los diferentes grupos.

Otro momento especial devino la presentación del grupo de Teatro del taller “Santa Catalina de Ricci” con sus obras “Don Lagartijo» y «Los 3 cerditos», regalo para los beneficiarios y animadores, fruto del Programa Aprendiendo a crecer, muestra de cuánto pueden alcanzar las personas con alguna condición diferente en las esferas del lenguaje, autoestima y socialización.













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