Comienza en comunidades de la parroquia de Gaspar el proceso de distribución de la Ayuda Humanitaria de Estados Unidos al Pueblo Cubano.
Por: Giancarlo Pardo Díaz, comunicador diocesano de Cáritas Ciego de Ávila.

Familias avileñas de comunidades de San Rafael, San Francisco, La Güira, Jiquimal, Colorado, Santa Teresa, parte de El Centro en Gaspar y Baraguá, recibieron ya sus módulos de alimentos y recursos de aseo, de manos del voluntariado de la parroquia junto a los de la Catedral, el personal de la Cáritas diocesana, así como del padre Dariusz Chalupczynski, ordinario de la diócesis, y del reverendo diácono Randol Pineda (encargado de la parroquia).
La distribución de esa ayuda humanitaria, recibida recientemente, se entregó según los criterios de vulnerabilidad previamente establecidos, con el propósito de llegar de manera ordenada y respetuosa a las familias identificadas.
Durante la jornada se entregaron 673 kits de alimentos y aseo personal en las comunidades seleccionadas. Cada módulo incluye un documento impreso con el detalle de los productos entregados y los canales disponibles para plantear cualquier inquietud o sugerencia relacionada con este donativo.



La organización del proceso permitió que la distribución se desarrollara de forma ágil, utilizando los medios disponibles en la localidad y el apoyo generoso de todos los voluntarios presentes con la cooperación de muchos beneficiarios. De esta manera se garantizó que la ayuda llegara tanto a los puntos de entrega establecidos como, en los casos necesarios, de forma directa a hogares de personas con dificultades de movilidad, enfermos o encamados.
Este gesto forma parte de la ayuda humanitaria de Estados Unidos a Cuba, valorada en 100 millones de dólares, de la cual Cáritas Cuba canaliza 60 millones. Aunque la asistencia no cubre la totalidad de las necesidades ni alcanza a toda la población en situación de vulnerabilidad, constituye un alivio significativo en el contexto actual.
Las familias receptoras expresaron su gratitud con sencillez y calidez. Muchas personas agradecieron a Dios y a quienes hicieron posible que este apoyo llegara hasta sus hogares. El ambiente durante la jornada estuvo marcado por el respeto, la cercanía y el espíritu de servicio del voluntariado de Cáritas.



Agradecemos de manera especial a cuantos colaboraron con su tiempo, esfuerzo y dedicación para que esta jornada fuera posible. Que el Señor siga sosteniendo el trabajo silencioso de tantos voluntarios y multiplique los gestos de solidaridad que, en medio de las dificultades, siguen llegando a las familias más necesitadas de nuestra diócesis. Como nos recuerda el Papa Francisco: «La caridad no es solo dar cosas, sino darse a sí mismo».



















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