Cáritas Matanzas y el mensaje más tierno de la Navidad
Fotos: Lourdes Abuin
Por: Lianet Fundora Armas

Desde hace más de un año el equipo diocesano de Cáritas Matanzas, en especial el programa Grupos de Desarrollo Humano (GDH) llegó hasta las familias que residen en un albergue de la ciudad matancera.
Cuando ocurrió el siniestro en la Base de Supertanqueros, dicho local refugió a ciudadanos cuyas viviendas estaban próximas a la zona afectada. Con el tiempo, estos retornaron a sus hogares y otros moradores fueron ocupando el espacio.
Los jueves se ha vuelto habitual que la mano de Cáritas se extienda para ofrecerles alimentos; sin embargo, desde hace un mes, los 16 pequeños que allí conviven, han recibido además ese sustento que fortalece el espíritu y hace que las alas de su infancia crezcan alegres, esperanzadas.
Para Lourdes Abuin y Emili Rodríguez (Formadora y voluntaria de GDH) acompañarles ha sido un camino de aprendizaje mutuo. A través de las manualidades, de la música y la oración, han ido construyendo un vínculo cada vez más fuerte.
“Creo que Dios y Cáritas nos han puesto allí para dar testimonios de amistad y misericordia. Creo también en el ser humano y en la ternura que transforma corazones. Desde nuestra labor fortalecemos valores y sembramos la semilla de la fe”.
Durante la más reciente visita realizada al albergue, los niños escenificaron a través de un pasaje bíblico el nacimiento del príncipe de la paz.
A su lado estuvo como ángel guardián Ruth, madre de la pequeña Angélica, quien recibe con júbilo los encuentros y apoya en todo cuanto se necesite. Gracias a ella se ensayaron los cantos y se preparó el vestuario para la obra.
Esa tarde la guitarra de Lourdes vibró más alegre que nunca y los villancicos llevaron su dulce melodía puertas adentro, hasta el alma de los adultos. Esa tarde el niño Dios habitó entre la inocencia de una edad donde el amor es imprescindible; esa tarde Cáritas dejó grabado el verdadero mensaje de la Navidad.








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