Actúen siempre en el amor de Dios, pues ha sido el Señor quien los ha elegido
Por: Lianet Fundora Armas comunicadora de Cáritas Matanzas
Foto: Lourdes Abuin comunicadora de Cáritas Matanzas

“Cuando ofrezcan su ayuda no lo hagan a título personal, ni buscando reconocimientos. Al extender una mano, un abrazo, una mirada a los necesitados, actúen siempre en el amor de Dios, pues ha sido el Señor quien los ha elegido”, resaltó el P. Diego Alberto Silva durante su homilía en la Santa Misa que dio inició a la más reciente formación diocesana del programa Aprendiendo a crecer (Aac).

La parroquia de La Milagrosa acogió el encuentro donde se compartieron conocimientos para lograr un mejor acompañamiento afectivo y efectivo.
Como parte de la dinámica inicial y estableciendo una analogía con el Evangelio según San Lucas (LC 11,5-13), Evelyn Méndez Castelo, coordinadora diocesana de Aac pidió a cada equipo definir tres panes que quisieran ofrecer al Señor y mencionar cómo quisieran ser iluminados por el Espíritu Santo en medio de su servicio.
Amor, esperanza, paz, humildad, entrega, tiempo… fueron signos colocados en la presencia de nuestro Padre Celestial a quienes rogaron les iluminara con la fe, perseverancia, empatía y fortaleza.
Aprendiendo a crecer desde el amor

Uno de los momentos cruciales fue sin dudas la intervención del equipo de Aac de Limonar. A poco más de un año de su creación, este grupo denominado Amor y Esperanza sorprende no solo por el número de profesionales que ha sumado al proyecto, sino también por la unidad entre sus miembros, que no cesan de superarse para que en las vidas de los beneficiarios florezca un universo de ternura.
La fisiatra Yudith González Cabrera, responsable de dicho equipo confesó que preparar los temas a impartir constituyó un reto asumido con alegría por todos.
Iniciaron con ejercicios físicos y de respiración, para luego darle la bienvenida al payaso Colorín, interpretado por Yoandry Torres Pavón. Este joven artista es voluntario de Aac en Limonar y director de la Casa de la Cultura de dicha localidad.
“Disfruto actuar para ellos, saber que luego irán a casa llenos de sonrisas y ganas de vivir. Con Amor y Esperanza hemos aprendido a crecer”.
Seguidamente, compartieron aspectos esenciales acerca de la sexualidad y cómo la familia de quienes tienen una condición de discapacidad puede enseñarles a protegerse de cualquier agresión sexual.
Colocaron a disposición de cada participante una guía práctica basada en “la prevención, la educación y el amor”. En este sentido, fueron cruciales los conocimientos de la psiquiatra infantil Yeslaine Navarro Talavera.
En un segundo momento llevaron a cabo una dinámica vivencial sobre el trabajo con el familiar. A través de un performance recrearon esa carga difícil que se cierne sobre los padres que se acercan por primera vez el proyecto.
«Cuando un niño llega a nuestro equipo no llega solo. Llega con su mamá que no durmió, con su papá que no sabe cómo reaccionar, con una abuela que dice ‘eso se quita con el tiempo’, con hermanos que se sienten invisibles. En ese instante nuestra misión no es arreglar nada, sino sentir, para luego entender”, explicó Yudith.
Tras la lectura de un testimonio, se enriqueció el debate y las historias de vida de las madres estremecieron el alma de quienes sostienen un programa profundamente humano y sensible.
Gracias a los especialistas limonareños comprendieron cómo se estructura cada paso en la acogida del beneficiario que transita desde el diagnóstico, hasta aprender a mirar, valorar las redes de apoyo (salud, familia, escuela, Cáritas, cultura, entre otras) y celebrar los pequeños logros.
Miriam Naranjo Arencibia, genetista y parte del grupo leyó una carta redactada por la mamá de un beneficiario quien manifestó cuánto ha significado la huella de Cáritas: “Gracias por mirar a nuestros hijos con ojos de amor y no de diagnóstico. Gracias por recordarnos que son niños con derecho a jugar, a reír, a soñar y a ser felices.”.
Acompañando tu Soledad

La jornada incluyó también la intervención de Yolanda Corral, quien recientemente se incorporó como voluntaria al frente del grupo “Acompañando tu Soledad”.
Yolanda atesora una historia de vida estremecedora, marcada por cuatro décadas de cuidado a su primogénito.
“Los encamados son los más desfavorecidos dentro de los discapacitados. Su mundo al igual que el del cuidador (quienes en la mayoría de los casos son sus madres), se circunscribe al encierro, la soledad y el silencio.
“Cuando voy a acompañarlos me parece ver a mi Pepe y les doy ese abrazo que tanto le gustaba a mi hijo. Como parte de Cáritas en cada visita les transmito fortaleza, fe y les ofrezco dos partes esenciales de mi ser: mi oído para escuchar sus sentimientos y mi hombro como sostén para seguir adelante”.
La formación se extendió hasta la tarde donde se escucharon las propuestas y necesidades que marcarán el devenir del programa. Durante la despedida Evelyn les convidó a sostener una velita en forma de corazón como símbolo de que, al volver a sus hogares, cada miembro de Aac no apagará su compromiso, sino que lo llevará encendido en el alma para seguir multiplicando bendiciones en nombre de la inclusión.












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