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 Texto y Fotos: Melissa Cordero Novo


discapacidad intelectual
La sociedad tiene bien estructurados sus estigmas. El patriarcado —por ejemplo—, el machismo, el racismo, la homofobia y la actitud de alejamiento ante las personas con discapacidad, parecen enfermedades incurables que contaminan a más personas a pesar de los años y la evolución. El tema solo preocupa con intensidad verdadera a las familias o a los afectados, y eso es alarmante; lo que sucede fuera de estos marcos son apenas los contornos del dibujo.

El Doctor en Ciencias Pedagógicas, Jorge Félix Massani Enríquez, Profesor Titular de la Universidad de Cienfuegos, ha trabajado durante varios años la problemática de la inclusión desde amplios conceptos. Hace más de dos décadas que está vinculado con la ayuda a individuos con discapacidad intelectual. En 1994, cuando Cáritas Cienfuegos inició el Programa de Atención a Personas con Síndrome de Down y sus familias, acompañó, como especialista, al grupo de Cruces que asistía a los encuentros en la Perla del Sur. Un tiempo después comenzó a coordinar esas actividades en el propio municipio de Cruces. Actualmente forma parte del Equipo Nacional de Formación del Programa Aprendiendo a Crecer.

Su persistencia, a veces, pareciera ir en círculos. Su conocimiento y estudio sobre estos temas no son garantía si la sociedad, comenzando por el individuo, no actúa en consonancia. Cuando empezamos nuestra conversación quiso hacerlo explicando el significado del término así como la panorámica actual en el orbe sobre el asunto.

“De inclusión se viene hablando hace muchos años —afirma Massani—, no es un tema nuevo, aunque lo parezca. Sucede que en el mundo ha evolucionado la terminología, como mismo ha evolucionada la atención a las personas con discapacidad a lo largo de la historia. Los especialistas determinan tres etapas principales. Primero apareció la marginación (cuando eran tratados como monstruos, como seres sobrenaturales); segundo, la institucionalización (creación de instituciones específicas para las personas con discapacidad, pero el fin era tenerlos concentrados en algún lugar y que no estorbaran al resto; otros pensaban que los establecimientos debían ser creados para protegerlos). Aquí surgen las escuelas especiales donde la atención a niños con diferentes tipos de discapacidades se caracterizó por ser una concepción esencialmente clínica.

“La tercera etapa es la normalización e integración, y todo ello fue motivado fundamentalmente por la familia, quienes aspiraron a que sus hijos estuvieran en la enseñanza general. Ellos defendieron el criterio de que deben hacerse todos los esfuerzos necesarios para que el niño se eduque y se desarrolle en su medio natural, junto a sus coetáneos, sus vecinos... La vanguardia la tuvieron Estados Unidos e Inglaterra, desde la década de los 60 donde toma un dinámico impulso el movimiento de «la escuela inclusiva», «la escuela abierta a la diversidad» y la integración escolar de niños con necesidades educativas especiales.

“A continuación la familia, y la sociedad en general, se percata de que no basta solo con integrar sino que es necesario incluir; porque integrar es formar parte de algo, estar en un lugar donde está el resto, pero no siempre implica inclusión. Esta última aboga por que sean las instituciones quienes se adapten a los niños. Y el término va mucho más allá de las personas con discapacidad, incluye a todo ser humano que sea marginado por cualquier motivo.

“Cuba tiene sus particularidades. El hecho de que tengamos en el país escuelas especiales no ha significado la inexistencia de la exclusión de estos niños. Por otro lado, el familiar que no esté de acuerdo con que su hijo asista en esas escuelas especiales tiene el derecho de solicitar su inserción en la educación general. Se sostiene que muchos alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidades, pueden educarse y avanzar en las condiciones de la enseñanza general y que mientras más preparado esté el sistema educativo (docentes, escuelas, los demás niños, familia y sociedad en general), mayor éxito tendrán”.

¿Actualmente existen ejemplos felices y concretos, en el país, en Cienfuegos, donde haya alumnos con discapacidad intelectual en la educación general? ¿Se ha trabajado realmente porque esto sea una práctica cotidiana, normal?
“Mira, los alumnos que con una discapacidad auditiva y visual asisten a la institución especial es porque lo requieren, hay algunos con esta discapacidad no significativa que desde un inicio están en la educación general y hay quienes van a la especial por un tiempo determinado. Dónde se presentan las mayores dificultades, según mi experiencia: en la inclusión para el caso de los niños con discapacidad intelectual y los niños con Trastorno del Espectro Autista. Los casos más complejos, con limitaciones muy marcadas, deben ser educados en escuelas especiales que para ellos representan el medio más desarrollador.
“Cienfuegos tiene una escuela para niños, adolescentes y jóvenes con Trastornos del Espectro Autista, para discapacidades sensoriales y para escolares con severos trastornos del lenguaje, estas últimas de tránsito.

“Hay ejemplos de alumnos con discapacidad intelectual incluidos en la educación primaria. Estos niños requieren un ajuste curricular, y reciben una atención educativa generalmente dentro de un aula de 25 o más alumnos con un solo docente, aunque aclaro, está establecido por el Ministerio de Educación que la matrícula no exceda los 20 y siempre que existan las condiciones se asigne otro docente o una asistente educativa. En realidad este proceso se hace difícil porque hay que continuar trabajando en la preparación de todos los docentes cubanos para asumir el gran reto de atender a toda la diversidad presente en la escuela. Dónde está el segundo mayor problema: cuando ese estudiante llega a sexto grado, como va a un ritmo más lento, sus compañeros pasarán a la secundaria básica mientras él no, entonces puede aparecer la frustración para ese alumno y para su familia. Las alternativas son que permanezca en el sexto grado hasta que cumpla la edad requerida para trasladarse a la escuela de oficios o se incorpore al tercer ciclo de la educación especial donde podrá recibir la preparación laboral requerida y alcanzar el noveno grado de esta enseñanza.

“En el caso de los alumnos que asisten a las instituciones de la educación especial desde el inicio de su escolarización no sucede así, pues estos tienen concebida —y es una prioridad— la preparación laboral desde los primeros grados hasta el egreso. Este proceso está organizado por ciclos. Pero es indudable que la inclusión en la enseñanza general de niños con necesidades educativas especiales favorece su desarrollo psicológico y social, pero pueden también encontrarse obstáculos, tales como la falta de preparación de los docentes, la no funcionalidad de los ajustes curriculares, la falta de tiempo y/o de recursos didácticos y metodológicos para ofrecer a los escolares la atención personalizada que requieren y, sobre todo, la actitud de quienes aún no aceptan a las personas con discapacidad y no visualizan las potencialidades que tienen. Falta trabajar muchísimo en esos aspectos todavía”.

Fuera del sistema de enseñanza, no encuentro acciones específicas —a nivel social me refiero— mediante las cuales se trabaje o se eduque a los individuos para lograr la inclusión de las personas con discapacidad intelectual...
“Sucede parecido, hay que trabajar en la conciencia de las personas. El Ministerio de Educación traza acciones dirigidas a la inclusión, pero se quedan, en muchos casos, en el plano escolar. Hay que lograr que las acciones sean de todos, porque a veces es de un ministerio, es del otro, a veces se hace algo muy aislado, pero no hay una integración; toda la sociedad no está aún en función de la inclusión de las personas con discapacidad y la satisfacción de sus necesidades, esto debe ser prioridad.

“El ministerio de trabajo, si usted revisa, tiene sus acciones, pero qué sucede, no siempre se cumplen. La problemática de la inclusión laboral en Cuba es compleja, y pasa también en el mundo. Muchas personas con discapacidad aún no pueden acceder a un empleo, hay otras que sí, pero generalmente son los que tienen invalideces auditivas, visuales o motoras, el grupo intelectual es el que más dificultades tiene.

“Y sucede que a veces confundimos los términos, tampoco es lo mismo sensibilizar que incluir. Por ejemplo, un pasacalle —como el del 21 de marzo— en mi criterio, no es inclusión, es una acción de sensibilización para que las personas creen conciencia de que hay un grupo de personas con discapacidad en la sociedad, que tienen derechos. Inclusión va mucho más allá, es tenerlos en cuenta, es que tengan una participación real, que tomen decisiones, que se escuchen y que los ambientes se modifiquen en función de ellos”.

¿Qué sucede entonces con aquella persona que ya ha salido del sistema de enseñanza y que no logró la inclusión laboral?
“El problema del empleo para personas con discapacidad depende de las potencialidades que puedan tener y de sus características individuales, a veces es muy difícil encontrar el empleo que se ajuste a lo que puedan hacer”.

Massani y yo hemos hablado por más de media hora. Ya casi al final conversamos sobre los diversos talleres que la Iglesia Católica promueve a través de Cáritas y que sirven para que los niños con discapacidad intelectual puedan hacerse útiles, sobre todo, para ellos mismos. Massani coincide en la utilidad de estos y en la ausencia de otras instancias que realicen prácticas similares; sin embargo, no deja de acotar que, en ocasiones, la propia iglesia no funge como empleadora de algunos de estos muchachos.

La intensión de Massani es continuar trabajando, y es muy claro su pensamiento y accionar al respecto; pero aún le falta un poco de esa claridad a cada una de las instituciones en Cuba. Falta la claridad que no se logra con decir que como sociedad estamos haciendo algo por la inclusión de las personas con discapacidad intelectual. Falta un poco de claridad para que sea un problema de acción que concierna y englobe a todos.

Comentarios  

0 1 freddy 03-02-2018 22:57
este no es cubano sin dudas Un fariseomas Cuba lucha e incluye a todos los posibbles excluido y tiene un sistema sin machas paa niños discapacitados y autistas, asi como niños con retrazo mental. Nada un señorito mas de la derecha cubana
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